En las
entrañas del planeta, la vida de los Dioses continuaba entre el tedio y la
desidia, sin más estimulo que atender sus necesidades básicas, tal como
alimentarse y cada vez más esporádicamente, copular con la única hembra. Esta
forma de vida, aburrida y monótona, se había convertido en una verdadera
tortura… ni siquiera quedaban vestigios de los celos iniciales por los favores sexuales de la única fémina,
de quien nunca pudieron resolver su infertilidad reproductiva…
Para
combatir la rutina idearon experimentar con los más descabellados juegos
sexuales grupales pero sólo los satisfizo por un corto período. La pasión se
había esfumado por completo y sin ella, el interés sexual iba decreciendo; ni
la desbordante agudeza de TEO era capaz de imaginar algo para revertir esa
realidad. A la desidia y el hartazgo se sumó la desazón, la depresión y
luego, la desesperación.
Una
noche, contraviniendo las estrictas órdenes impartidas por TEO, los otros dos
Dioses varones, se dieron maña para, a escondidas de TEO, salir a la
superficie.
Ante su
asombro, el panorama que hallaron afuera era muy distinto al que vieron y dejaron
aquel día en que tapiaron la entrada a su albergue. A lo lejos divisaron, apenas iluminados por el
resplandor cómplice de la Luna, el activo transitar de decenas de seres similares
a ADEN y EIV, en un intento por conseguir presas en una cacería nocturna.
Con
extremo sigilo se acercaron al grupo, situándose en un lugar que les permitiera espiar a las
criaturas con mayor detalle. Para su
sorpresa vieron que a pesar de que sus pequeñas estaturas en proporción
a la de ellos, las hembras resultaban muy atractivas. El descubrimiento
les generó gran exaltación y se propusieron volver a la noche siguiente.
Al
retornar a la gran bóveda subterránea, TEO que había descubierto su fuga, los
aguardaba indignado pero calmo y sensato. Fiel a su esencia y con actitud casi
paternal, esperó sus explicaciones…
-TEO,
allá afuera, el mundo está poblado con los hijos de ADEN y EIV. Lograron
sobrevivir. Son muchísimos… habitan en las laderas de las montañas, en cavernas
que les dan abrigo y protección. Creemos que deberíamos contactar con ellos, al
fin y al cabo, somos sus Dioses, nosotros los hemos creado, además ten por seguro que lo haremos con o sin tu
consentimiento.-
Y así
aconteció. Noche tras noche, los Dioses volvían a merodear a las criaturas del
mundo exterior. Algunas veces hasta el mismo TEO participaba de estas
observaciones encubiertas, entendió
que entremeterse en la vida de aquellos seres era una manera de ayudar a su
creación a superarse y una forma de ayudarse a sí mismos a no morir de hastío.
En
principio se trazaron el objetivo de reconocer a las criaturas con cualidades
de liderazgo e identificarlas como tales, denominándolas “ALFAS”.
A estos
escogidos solían aislarlos y sumirlos en trances hipnóticos y en ese estado, les transmitían mensajes e
información que consideraban de utilidad para su desarrollo técnico, sin obviar
lo concerniente a la espiritualidad. Se les instruía en la construcción de armas y herramientas cada vez más
sofisticadas y eficaces. Les facilitaron el descubrimiento de métodos para
obtener y transportar el fuego, edificar refugios más seguros y acogedores, además
de instarlos a rendir culto a los Dioses que los crearon y de los que quizás
nunca escucharon, pues era posible que ADEN y EIV hubieran omitido u olvidado
hablarles de ellos.
Pero
resulta indudable que la atracción que ejerce el transgredir órdenes y reglas
era intrínseco a la esencia de estos seudo-Dioses venidos del espacio…
Durante
una de las sesiones de observación en que no asistió TEO, los otros dos Dioses varones
cercaron y atrajeron a dos de las criaturas hembras y copularon con ellas,
dejando sus semillas divinas en las entrañas de estas. Este delicioso juego se
hizo usual y repetitivo toda vez que TEO no estaba presente. Muchas de las
hembras quedaban preñadas con semen divino y posteriormente se producía el
nacimiento de híbridos, con una estatura significativamente mayor, y dotados de
un coeficiente mental muy superior al común de las criaturas originales.
A la
postre, estos híbridos serían llamados “TITANES” y convivirían con los
pertenecientes a la raza de sus madres
que, a la sazón, se les llamaría “Los Normales”.
Esta
actitud deshonesta de los dos Dioses fue radicalmente censurada por TEO, ocasionando una gran disputa de
razones y argumentos que desencadenó en la ruptura de la divina trinidad
masculina.
Los Dioses infractores fueron
expulsados del refugio apenas con algunas herramientas a cuestas, viéndose
obligados a buscar donde construir un nuevo escondite donde guarecerse.
Aunque
continuaron con sus vedadas prácticas sexuales con las hembras Normales, habían
perdido muchas de las herramientas y facultades para interferir e influenciar
en las mentes de la raza humana pues TEO se encargó de eliminarles o al menos
disminuirles ese poder, privándoles de llevarse consigo la tecnología contenida
en la bóveda-refugio. Ello no les quitaría su deidad, pero serían Dioses
errantes, Dioses disminuidos, Dioses castigados; Dioses resentidos ansiosos de
reivindicación.
Aquí me
permito otra hipótesis: “No importa si tu verdad es auténtica, si eres el
vencido, el perdedor, el desterrado, tu verdad será tomada como negativa y
siempre perdurará como positiva la verdad del vencedor, aunque esta,
esencialmente tenga deficiencias”. Los Dioses desterrados tenían argumentos
quizás valederos para haber actuado de la manera en que lo hicieron, pero si
TEO y su pareja se encumbraron como victoriosos y quedaron como dueños
absolutos de la tecnología y de la bóveda-refugio, tendrían más posibilidades
de imponer y hacer prevalecer su verdad como la
más absoluta. Lógicamente este nuevo e inesperado contexto
desencadenaría encarnizados conflictos entre ambos bandos de Dioses por captar
adeptos para sí entre Los Normales. Sabían que quienes perdieran la hegemonía
serían considerados Demonios, por las criaturas que en conjunto, en un pasado
crearon.
Ambos
grupos, desde sus ángulos y perspectivas continuaron relacionándose e
interfiriendo en las mentes de estas criaturas según sus propios cánones,
propósitos y conveniencias.
Afuera,
el clima varió drásticamente en incontables ocasiones, obligando a Los Normales
a evolucionar físicamente hacia diversas etnias, según su ubicación geográfica y las
exigencias climatológicas.
Cada quién recorre el esférico mundo de acuerdo a sus percepciones personales y experiencias. Saludos cordiales,escritor ,filósofo y artista plástico, Oswaldo Mejía.
ResponderEliminarGracias querida amiga por venir y obsequiarme tu comentario.
EliminarAl Parecer Las Tentaciones Las Las Tienen Los Humanos Y Los Dioses
ResponderEliminarPrincipalmente El Hombre Parece. No Se Pueden Recistir Al Encanto De Las Mujeres
Gracias
Te recomiendo ver los siguientes capítulos. Todos estan aquí a tu derecha, numerados por capítulos.
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