Intentar
sustentar una mentira, requiere de una mentira más grande, y bueno esta mentira
estaba destinada a ser desmesurada, inmensa, colosal… Y TEO intuía que ya no
era posible dar marcha atrás ¿Cómo dejar sin respaldo espiritual a toda la raza
de los Normales? No quedaba otra: seguir alimentando la dogmática farsa.
Conspirar
contra una verdad tan trascendental obligó a TEO a apelar en primera instancia
al encubrimiento de parte de los regentes de la clase sacerdotal, los cuales,
aunque llenos de un severo estupor inicial, accedieron a la propuesta.
Valiéndose
de trucos y artificios se rescató al seudo-Dios muerto y al herido haciendo
pasar como verdad ante el mundo, que ambos, junto a la también fallecida
hembra, habían ascendido al reino de los cielos, para desde allí ampararlos, y
que un día retornarían.
En celoso secreto, los sacerdotes convocaron a
los Iluminados más hábiles en las prácticas
quirúrgicas para intervenir al Dios herido valiéndose de urgentes operaciones
de avanzada cirugía con el propósito de preservar su vida.
Todo
estaba dispuesto. Los mejores cirujanos se enfrentarían a la difícil tarea de
restituir la salud al Dios moribundo. Lógicamente, ninguno de ellos estaba
enterado de que su suerte estaba echada. Sea cual fuera el resultado final, la
totalidad de estos galenos serían dados a muerte. No debía quedar testigo ni
lengua que hablara de lo ocurrido dentro del quirófano, pues ello bastaría para
hacer tambalear la fe y acabar con la creencia de Dioses inmortales que
vinieron del cielo para regalar a Los Normales la dadiva de una vida eterna en
su reino celestial al lado de ellos… Eso también sería funesto para la clase
sacerdotal, pues los dejaría sin argumentos para continuar con sus predicas y
su ostentación como mensajeros de la palabra divina, y se verían despojadas de
las gollerías adjudicadas hasta ese momento. Este último argumento fue
determinante para que los sacerdotes aceptaran contribuir con su complicidad.
La mentira estaba instaurada…
Innumerables
operaciones de alta cirugía se habían efectuado a los Normales, pero era la
primera vez que se intervendría a uno de los venidos del cielo. El primer
escollo fue el transfusionarle sangre para restituirle la que había perdido
debido a las múltiples hemorragias. Entre la totalidad de los involucrados,
ninguno tenía el tipo de sangre que requería el herido, el factor sanguíneo
compatible que permitiera una transfusión exitosa.
Cada
segundo que pasaba significaba una oportunidad perdida. Y aunque pareciera
ilógico y hasta contradictorio, a pesar del antagonismo y la rivalidad que los
llevó a este encarnizado enfrentamiento, Teo era el más afectado por el
dramático estado de su congénere. Había sentido odio por él; le hubiera gustado
darle muerte en batalla. Había sentido regocijo al saberlo derrotado. Más,
ahora que lo veía allí… tendido, inerte, moribundo; un gran vacío fue
apoderándose de su alma. El odio, los rencores y el antagonismo fueron mutando
hacia una profunda sensación de soledad. Pasada la euforia que le provocara el
haberse erigido como triunfador de la contienda, ahora reparaba en que, aquel
que se debatía entre la vida y la muerte, era lo único en este nuevo mundo con quien
compartía su pasado ancestral, su origen. Sabía que a pesar de ser el diseñador
de esta nueva realidad, él era un foráneo, un ajeno insertado en este mundo de
manera circunstancial. Lleno de impotencia, Teo se postró ante el moribundo y
con los ojos empapados en lágrimas, le acarició los cabellos. Con los labios
temblándole, cual si se tratara de un tic nervioso, besó su frente con el más
sentido amor fraternal; acto seguido, se desvaneció, cayendo al piso
completamente desarticulado y casi sin hacer ruido.
Sacerdotes
y galenos se apresuraron a socorrer a Teo, quien en estado inconsciente, fue
sacado con celeridad del quirófano y llevado a otro ambiente, con la finalidad
de reanimarlo.
La
intensa carga emotiva vivida en los últimos días había hecho colapsar la
resistencia de Teo; ni él, ni su compañera, ni sus congéneres antagonistas eran
de naturaleza belicista. No eran guerreros, ni tenían los mecanismos
psicopáticos para asumirse como sembradores de muerte y destrucción. Ellos
eran, científicos, creadores, constructores; seres sensibles, que por avatares
de la vida se habían visto envueltos en una conflagración con tan funestos
resultados, lo cual sumado a enfrentarse con la posibilidad de perder al último
de su especie y quedarse solo en este mundo extraño y tan lejano a su origen,
terminó por resquebrajar su integridad emocional, sumiéndolo en una pérdida de
conciencia muy profunda.
Mientras
Teo permanecía inconsciente, los cirujanos intervinieron de emergencia al Dios
caído que agonizaba por sus heridas de guerra, mas la muerte le sobrevino en plena
transfusión sanguínea, debido a la incompatibilidad del tipo de sangre
implantada.
En
circunstancias muy extrañas, Teo también desapareció; dejando sembrado en la
mente de muchos de los Normales el misterio de su partida, como el retorno del
Dios hacia su reino natural entre las estrellas.
El legado
de aquellos Dioses …que alguna vez cayeron del Cielo.
Saludos buen día excelente fin de semana
ResponderEliminarMuchas gracias por tu visita hermano mío.
EliminarCuánta verdad nos dejas ver en este episodio Cuantosc encubrimientos han pasado en la histórica todo en nombre de la fe y en todas las religiones exelente amigo saludos
ResponderEliminarNos instalaron la mentira, ante nuestros ojos corrigen y vuelven a corregir, y nosotros seguimos creyéndola como verdad absoluta. Bienvenido amigo.
EliminarTodo es secretismo, misterio, mentira para ocultar otra mentira, seudo-dioses, sacerdotes, iluminados, galenos. Entre todos acaban con el legado de aquellos Dioses que un día llegaron, trayendo entre ellos científicos, creadores, constructores; seres sensibles.
ResponderEliminarUna alegoría de la vida de la Tierra.
Un saludo, Oswaldo.
Nos velaron su identiidad y propositos con falacias. Gracias por venir querida amiga. Un abrazo.
ResponderEliminarMuy interesante de forma y fondo. Saludos cordiales.
ResponderEliminarGracias por haber llegado hasta aquí querida amiga.
EliminarFascinante! Felicitaciones!
ResponderEliminarLamento no haber podido leer el cap. 6 que no aparece. Si puede publicarlo nuevamente se lo agradezco.
Gracias por comentar. Te comunico que ya está visible el capítulo 6. Un abrazo.
EliminarExcelente, mis felicitaciones.
ResponderEliminarMuchas gracias.
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