viernes, 6 de noviembre de 2026

MÚSICA PARA SORDOS




Iustración y cu de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




Era un soleado día domingo; casi las 10:30 am.  y yo recién me levantaba para ir a buscar qué desayunar. Mi paso cansino y mi aspecto desaliñado eran señal de que la noche del sábado estuvo bastante agitada para mí. Mientras caminaba iba despejando mi mente de los humores contaminantes del licor y los cigarrillos.  De pronto, un chasquido seco retumbo en mi cerebro acompañado de un potente resplandor, que casi me hacen perder el equilibrio; felizmente pude abrazarme de un poste de alumbrado público. Algo llamó mi atención cuando me repuse. La sombra que el poste proyectaba sobre el piso de este a oeste, era extremadamente larga, como debía ser a esa hora de la mañana ¡¡Oh!!  ¡¡Sorpresa!! El poste, y todo lo que se interponía a la luz del sol proyectaba una larga sombra ¡Menos yo! ¡Yo no tenía sombra! ¿Cómo podía ser eso? ¿Cuándo perdí la capacidad de proyectar sombra?

No es que me pareciera nada urgente o de orden vital; pero no tener sombra… era de todas maneras, una forma de mutilación. En un instante de reflexión, pasé de “no interesarme mucho” a “interesarme muchísimo”. Empecé a sentirme mareado y confundido; solo eran unos metros, pero me costó mucho esfuerzo volver a casa -Mi sombra…mi sombra…-

Abrí mi puerta como pude, y me tumbé sobre el sofá. Miraba mis manos, palma y reverso. Prendí la luz de la lampara; intentaba cerciorarme de que eso estaba sucediendo, aunque esperaba ansioso que todo no hubiese sido más que un efecto óptico pasajero ¡Pero no! No había rastro de mi sombra por ningún lado. Ni mis manos, ni mis piernas; nada en mi proyectaba sombra…

Completamente agobiado y embargado de ansiedad, me puse de pie y me dirigí al cuarto de baño ¡¡NOOOOO!! ¡Es que tampoco reflejo mi figura en el espejo! ¡¿De qué se trata esto?! ¿Acaso me estoy volviendo loco? Salí del cuarto de baño trastornado por completo, no sabía qué hacer; caminé hasta mi cama y me senté en ella, quería ordenar mis ideas. Me quedé dormido cavilando sobre buscar un psiquiatra; tenía la corazonada de que un loquero era el indicado para dejarle en manos mi angustioso problema.

Al día siguiente, más ansioso que nunca, muy temprano, ya estaba yo en el nosocomio, pero me comunicaron que no había ningún psiquiatra de turno. Al ver mi agobio, otro paciente me sugirió sacar cita con el neurocirujano – Son casi lo mismo, ambos son medio locos…-

Frente al neurocirujano me desboqué contándole al detalle mis agobios. Él me observó casi sin inmutarse, y luego con aires de muy suficiente sentenció – Ha venido Usted al lugar exacto. Su problema es neurológico, y su afección es debido a un desorden en su sistema inmunológico- Yo me dije – Que bueno. Este hombre sí que sabe-

<<Nunca he visto un caso como el suyo, pero intuyo que lo que ocurre con Usted, es que tiene una alteración en su sistema inmunológico. Es decir, lo normal es que, si su organismo es atacado por un virus, microbio, o cualquier agente patógeno, sus glóbulos entren en acción, y una vez identificado el microorganismo dañino, liberen a las llamadas células asesinas, que serán las encargadas de matar o fagocitar al intruso. Luego de concluido su cometido, las células asesinas deberían volver a su punto de partida hasta que sean nuevamente requeridas para sofocar otro ataque. Pero debido a la alteración que Usted tiene, sus células asesinas no regresan, y por su voracidad, empiezan a devorar elementos de su propio organismo que son útiles para Usted. En su caso, sus células asesinas están devorando la mielina, que es el revestimiento de la red nerviosa periférica. Al quedar segmentados los nervios, o disminuye o se ve cortado el contacto entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. Por ello Usted ha perdido la facultad de proyectar sombra y de reflejarse en el espejo…No hay buen contacto…>>

·         ¿Y qué es lo que sugiere Usted Doctor en estos casos? –

<<Podríamos empezar por intentar reparar la segmentación de su cableado nervioso con un implante experimental de células madre en su medula de la columna vertebral. La operación cuesta 7,000 dólares americanos, y no garantizo que los resultados sean positivos; lo que si garantizo es que no quedará peor. De Usted depende correr el riesgo>>

·         Si Doctor, puedo correr y costear ese riesgo. -

Un hincón en la 3ra. Vertebra lumbar para extraer una mínima cantidad de medula de la columna vertebral; un sofisticado proceso de selección de las células más aptas para parir y reproducirse, y otro pinchazo en la 3ra. Vertebra para inocular las células aptas para la reproducción, y con ello intentar reparar el cableado nervioso periférico.

Diez días en cama, pues había un dolor similar a la lumbalgia; corticoides y alprazolam mañana y noche para evitar la excesiva ansiedad, que por momentos amenazaba con cuadros de ataques de pánico. Hasta que llegó mi primer control con el neurocirujano.

<<Señor Pérez, veo gran ansiedad en su persona, pero también puedo visualizar que nuestra intervención ha sido acertada. No creo que Usted lo haya notado, pero si mira con atención, verá que ya está proyectando una sombra, aún muy débil, mas ya hay sombra. Y si se mira en este espejo, podrá notar que también ya hay un tenue reflejo de su figura. Si seguimos así, yo creo que en un par de meses Usted estará completamente recuperado>>

Dicho y hecho, en un par de meses ya podía caminar por la calle exhibiendo mi sombra, y reflejando mi imagen en los espejos y las vidrieras. Me sentía pleno en medio de esta nueva situación.

Todo iba de maravillas, hasta trascurrido poco más de un año; entonces mi sombra empezó a palidecer y el reflejo de mi imagen en el espejo fue perdiendo nitidez rápidamente, por lo que asustado volví a visitar al neurocirujano. 

<<Señor Pérez, creo intuir lo que ha ocurrido con Usted; su sistema inmunológico ha identificado equivocadamente al implante de células madre como un agente patógeno invasor y han empezado a devorar toda la obra de reconstrucción que con tanto éxito hicimos. Lo siento por Usted, pero ya nada puedo hacer por su caso, otro implante sería inútil, correría la misma suerte.>>

¡¡Maldición!! Sin sombra y sin reflejo en el espejo es como estar aquí, pero no estar; es como no tener un lugar en este mundo…No hay prueba de mi estancia.

Ahora solo miro la calle como un espía, desde mi ventana con la cortina entreabierta, evitando que las personas vean que no proyecto sombra ni reflejo mi imagen en el espejo.





















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