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sábado, 17 de octubre de 2026

MI VERBO REPETIDO





Iustración y cuento de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




La charla no era amena, era cautivadora; en ella se desmenuzaba arte, filosofía, pasión por la vida, y cultura humana. En algunos momentos la tertulia se tornaba en dilatados monólogos sobre tesis, teorías, y atrevidas elucubraciones, una delicia de pensamientos hechos locuacidad lúcida. El artista conocido como el Maestro comandaba la tertulia sin desatender los retoques de aerografiado que con sutileza iba agregando a su obra. El otro invitado también era un artista visual empírico, sin la más mínima preparación académica, pero lo necesariamente intuitivo que requiere el oficio de director de teatro y artista multifacético. El tercer invitado a la charla era director de un colegio experimental dedicado a la enseñanza escolarizada primaria y secundaria, de alumnos con severos problemas conductuales, casi todos provenientes de familias disfuncionales. Los tres contertulios, quizá con poco reconocimiento popular a sus talentos (Aunque la fama no es sinónimo de capacidad)

En un momento de pausa, el silencio se vio interrumpido por la palabra de Percy Leandro, el director emprendedor -Maestro, en unos días, empiezan las clases en mi colegio, y me encantaría tenerlo a usted como parte del staff de profesores-

Detenidos los retoques a la pintura en proceso, vino la respuesta – Discúlpeme amigo mío, pero ya no tengo el menor ánimo para dar clases de artes a escolares…-

La réplica fue inmediata – No Maestro. Pienso usar el arte, únicamente como pretexto; lo que en realidad yo deseo de usted en mi colegio, es su palabra. No lo quiero dictando clases de arte, sino, dando lecciones de vida, como hoy nos las ha dado a nosotros en esta tertulia-  

El Maestro sentenció – Si usted me permite autonomía en la temática y los métodos, tenemos un trato-

Apasionado del estudio del comportamiento humano, el Maestro ahora tenía a su disposición un laboratorio lleno de niños y adolescentes antisociales (entre varones y mujeres), a quienes debía intentar ayudar con su verbo, sus buenos ejemplos, y también sus malos actos, que servirían de testimonios sobre su casi inquebrantable resiliencia y moral.

Primer día de clases. Presentación del profesorado. A diferencia de los demás profesores, el Maestro y Don Julio Barreto, el profesor de teatro iban vestidos únicamente con camisa y pantalón, sin saco ni corbata (El propósito era mostrarse a la manada como parte de la manada, la jerarquía de “Alfas “se la conferiría el conocimiento y la sapiencia, no el buen vestir)

Aprovechando que aún no había clases regulares, el Maestro pasó visitando las aulas, charlando con los alumnos, sonsacándoles información, engatusándoles con “interrogatorios sin preguntas” (Muchos de esos jóvenes eran ya, unos “duros” en la calle, pero el Maestro también había caminado la calle, y sabía mucho de ella)

Era la 7:30 pm. Hora de salida; un día fructífero. El Maestro ya tenía un perfil de casi todos los cuatrocientos treinta alumnos; había identificado plenamente ladrones, drogadictos, onanistas, gays, maniacos depresivos, ninfómanas, antisociales y asociales, suicidas potenciales. Etc. Ahora el Maestro podría interactuar con el alumnado, y acceder a un trato personalizado cuando el caso lo requiriera.

Al inicio, cuando el Maestro le colocaba la mano sobre el hombro o intentaba acariciarles la cabeza a sus alumnos, la común reacción en ellos, era un inmediato acto reflejo de ponerse a la defensiva (Era evidente que no estaban acostumbrados a ser acariciados). Eso fue variando rápidamente, conforme los chicos fueron reconociendo que el Maestro era uno de ellos, con más conocimiento, y que estaba allí para ayudarles…

El profesor de teatro, también iba consiguiendo sus logros por su parte. Su sapiencia y carisma atraían cada vez más adeptos a su curso. Su éxito se evidenciaba en los casos de los alumnos que por primera vez subían al escenario (Muchos al subir eran unos totales desesperanzados, pero al bajar, ya eran unos “iniciados” con mucho que hablar sobre su emprendimiento)

Ahora el colegio había dejado de ser un simple lugar de emisión de aburridos cursos académicos, para convertirse en un bullente escenario de reinserción, motivación, e inclusión. Se montaba obras teatrales en espacios públicos, con elencos mixtos, entre actores de oficio del Taller de teatro Vangeluz y los actores noveles del colegio (Un pequeño colegio experimental se daba el lujo de desbordar arte, cultura y entretenimiento a la comunidad)

Entre los muros del recinto escolar, el Maestro enseñaba a crear imágenes y literatura; promovía conversatorios, leía a los jóvenes aleccionadores capítulos de su novela autobiográfica, y luego los exponía a la opinión de sus alumnos. Muchos de sus métodos eran inspirados en la enseñanza holística de la antigua Grecia (Aprender jugando y conversando)

Los cursos académicos tradicionales continuaban en sus cánones establecidos por las normas magisteriales. El cambio se estaba dando en el trato de humanidades y la exaltación del espíritu de esos jovenzuelos a punto de caer al fango; era urgente hacerlo, o muchos de ellos se perderían para siempre.

Así como se repartía empatía, simpatía, comprensión y buena onda; así mismo había situaciones en que se debían dar correctivos con severidad (A veces se requería de hablarles a los chicos en el idioma de la calle, la lengua que, para ellos, por ahora, aún les era más familiar)

En una de sus lecciones el Maestro improvisa, y propone a sus alumnos de cuarto año de secundaria a realizar una frase, un escrito, un dibujo o una pintura muy libre que los identificara, una obra sencilla que hablara en directo o en metáfora de lo que era cada uno de ellos. Todos se pusieron manos a la obra rodeandose de hojas de papel, lapices de colores, plumones multicolores y barras de plastilina, y a pensar en un concepto. Aun no terminaba el grupo de alistar los previos, cuando uno de los alumnos, que había sujetado dos plumones y garabateado un par de líneas paralelas en una hoja de papel; se puso de pie diciendo -¡¡Profe’, ya terminé!!- Era evidente su intención de mofarse del Maestro. Este recibío la hoja de papel con las yemas de sus dedos indice y  pulgar, echó un vistazo al concepto trazado, alzó  su mano y aflojó la presión de sus dedos dejando caer la hoja planeando lentamente (Todos los alumnos, conociendo al Maestro, intuían una sabia lección, y la aguardaban en silencio)  

*-¿Sabes porqué no te recibo esa basura?...¡Porque  te respeto como ser humano! Porque me niego a creer que seas la mierda que intentas decirme que eres con estas líneas en tu hoja de  papel. Si deseas irte de la clase…¡Vete¡ Pero no actúes como un  imbecil. No me defraudes por favor-                

En otra ocasión, el joven profesor de educación física bajó un tanto asustado y comentó que un alumno de tercer año lo había empujado con ambas manos por el torax, a la vez que amenazante le decía -¡Yo soy Carlos! Conoceme bien- El Maestro al oir esto, subió al segundo piso, y al instante bajó con el tal Carlos, tomado por el cuello, y de un empujón lo hizo ingresar al salón de profesores.

*-¡¡Oyeme imbecil!! Acabas de tocar y retar a un profesor, y por si no lo sabías, aquí los profesores son sagrados; y tú “Carlos”, no eres más que una reverenda mierda. El profesor es un “Señor” digno, que se tomó el trabajo de estudiar para facultarse y  poder enseñarles cosas a ustedes y así luchar por mantener a su familia; a diferencia tuya “Gran Carlos”, que eres un mantenido y malagradecido, que en vez de aprovechar los estudios que el colegio te brinda y  tus padres te costean, vienes a hacerte el matón ¡¡Empújame a mi, Carlos!! ¡¡Réteme señor carlos!!-  Carlos, solo se limitó a lloriquear y pedir disculpas -

*-Tu falta es muy grave. Mañana deberás venir con tus padres, o no podrás ingresar a clases…Necesito hablar con ellos-

A la mañana siguiente Carlos llegó al colegio acompañado por su madre. El Maestro la puso al tanto de todo lo acontecido con su hijo el día anterior, iniciando el diálogo:

*-¿…Y el padre? ¿Porqué no vino?

-No lo sé, estamos separados. Él tiene otros hijos y otras obligaciones.

*-Entiendo…Carlos vive solo con usted.

-No profesor. Yo tengo otro marido, y Carlos se me hace incontrolable, por eso lo envié con su padre.

*-Debo entender que Carlos, su propio hijo, le estorbaba. Prefirió usted ser hembra antes que madre ¿Ha notado usted que su hijo jamás sonríe?

-No, no me había dado cuenta, él siempre está en sus cosas, casi ni me habla…

*-¿Qué es lo que siente usted por Carlos?

-Siento cariño, lo quiero, es mi hijo.

*-Son solo palabras, eso no le sirve de mucho al muchacho ¿Sabía que Carlos es un drogadicto potencial?

-Si sé que el el barrio fuma PBC. con sus amigos.

-A usted no parece importarle mucho eso

*-Un último favor ¿Puede decirle a su “ex” que necesito hablar urgente con él, sobre Carlos? …Ayudeme a ayudar a su hijo.

El padre de Carlos no asistió nunca a la invitación.

A los pocos meses falleció el director y se tuvo que cerrar el colegio.

… Una manada más a la deriva en las calles.





















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