Entrada destacada

sábado, 9 de mayo de 2026

CAMINOS LABERINTOSOS




Iustración y cuento de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




Hace mucho tiempo suelo hacerlo. Desde el suicidio de mi hermano me quedó el reflejo de la disposición a hacerlo cada vez que se presentaba la ocasión. Una de las secuelas que me dejó esa tragedia fraterna, fue un sentimiento de culpa, que me aqueja por no haber sido capaz de socorrerlo cuando él más lo necesitaba. Ello me empuja a reaccionar para intentar evitar que otros seres humanos vivan dramas similares… Así me convertí en un “Comedor de pecados”.

No soy un Maestro en estos menesteres, solo soy un aprendiz, pero he acumulado suficiente conocimiento como para aliviar algunos pecados de los que acuden a mí por ayuda.

Esto funciona así:

<<El afligido acude con su pesar, en busca del ”Comedor de pecados”, que hasta ese momento está en paz. El afligido narra al ”Comedor de pecados” el motivo de su aflicción. El ”Comedor de pecados” va escuchando atentamente, y va involucrándose en el problema del afligido para ser lo más acertado posible al momento de emitir su consejo. Su consejo dará alivio y sosiego al antes afligido y ahora este se irá desahogado y con su carga superada, mientras el ”Comedor de pecados”, ahora se queda lleno con una aflicción completamente ajena.>>

Existen varios trucos y protocolos que ayudan al ”Comedor de pecados” a superar esas cargas y sus secuelas: Beber cerveza caliente para auto inducirse a eructar; a vomitar; o defecar; esas acciones suelen liberar la carga psicológica y emotiva…

Esta historia ocurrió hace algunos años, y ha sido uno de los casos más difíciles y dramáticos que he asistido.

Una buena amiga de Facebook, seguidora de mis publicaciones de arte surreal, me escribió por chat. Serían aproximadamente las ocho de la noche…

-Hermanito hay algo muy intimo que deseo contarte. Algo me indica que puedo confiar en ti.

-Empezaré por decirte que tengo sesenta y nueve años, tengo un hijo de treinta y tres años, que es arquitecto. Mis días transcurrían en paz, entre una vida económicamente solvente, además poseía varias propiedades inmuebles en pleno centro de Buenos Aires.

-Hace algunos años, mi hijo trajo a un colega contemporáneo, de visita por unos días; tiempo suficiente para que hiciéramos una gran amistad, y hasta hiciéramos planes para construir una enorme y vanguardista playa de estacionamiento en un gran terreno que yo tenía en el centro de la ciudad.

-Debido a nuestros ahora planes en común, la estadía del amigo de mi hijo en casa, fue prolongándose.

-Casi sin darnos cuenta, el amigo de mi hijo y yo, pronto nos vimos envueltos en una relación sentimental.

**…Pero tú le doblas la edad…No creo que haya sido buena la idea, pero es tu opción…

-Al inicio, el me encaró que mejor olvidáramos esa relación, pues él se sentía incomodo de ser pobre, y tener que actuar como dependiente absoluto de mi dinero. Yo que ya estaba perdidamente enamorada, le ofrecí el manejo y administración de todos mis bienes. Él, inicialmente se resistió, pero ante mis insistencias, aceptó. Le di el poder de manejar mi vida.

*Voy avizorando que fuiste de error en error…

-Por varios años fui muy feliz a su lado, hasta que el año pasado noté en él una baja en su interés, comenzó a ausentarse cada vez más seguido, y nuestra comunicación fue limitándose a lo estrictamente cotidiano… Hasta que unos meses atrás, él me dijo que ya no se sentía bien a mi lado, y que había decidido irse de casa. Yo le pedí explicaciones llorando, pero sin darme razones, cargó con sus maletas, que ya las tenía listas, abordó el auto que con mi dinero compró, y se fue…

**Vaya vaya, ocurrió lo que por defecto tenía que ocurrir. Lo siento amiga. Creo que ya ni vale la pena llorar…Es un hecho que, por los detalles, desde el inicio ya tenía un final anunciado.

-Esta noche, a partir de la medianoche, cumpliré mi onomástico setenta, y las leyes aquí en Argentina declaran como inimputable de cualquier delito a quien fuere, a partir de los setenta años. Entiende esto. A partir de esta noche estoy facultada para matar a ese desgraciado, y no sufrir consecuencias. Con lo que me ha hecho, me ha matado en vida. Yo voy a matarlo realmente; lo destriparé. Tengo planeado al detalle su final; esparciré sus tripas por todo el vecindario, y me bañaré toda con su mugrosa sangre.

**Cálmate amiga. Estás llevando esto demasiado lejos ¡No sigas hermana! Si ya te jodió la vida ¿Encima quieres condenar tu alma a cargar con su muerte?

-Tengo el cuchillo entre mis manos. Siento que debo ir a buscarlo ahora mismo. No debo fallar. Siento aquí a mi diestra al maldito acusándome. Ahora él guía mis manos y se está apoderando de mi voluntad ¡¡No puedo dar marcha atrás!! ¡¡Me ordena que vaya a matarlo ahora mismo!!

-¡¡Es el mismo demonio en persona quien me empuja a matar!! ¡¡Hermanoooo!! ¡¡Hermanitooo!! ¡¡No me dejes sola con él!!

Era muy pasada la medianoche; llevábamos muchas horas en ese trance. Ni siquiera sabía a qué me enfrentaba, y a cada minuto empeoraba todo. De muy buena gana hubiera apagado el ordenador y me hubiera largado a dormir, pero mis principios, mis reflejos y mis recuerdos me impedían abandonar a alguien en esas circunstancias…

-¡¡Hermanito!! ¡No quiero condenar a mi alma con semejante pecado, pero el Demonio guía mis actos y me está obligando a matar! ¡¡No te vayas!! ¡No me dejes sola!

**No me iré, confía en mí ¡No te dejes vencer! ¡¡Rezaaaa!! Sea cual sea tu Dios ¡¡Rezaaaaaa!!

No sabía si se trataba de un caso de auto sugestión, un cuadro esquizofrénico, o realmente se trataba de un acto de posesión diabólica. Definitivamente, creo que no estaba facultado para manejar ninguno de estos casos…si apenas era un aprendiz de ”Comedor de pecados”. Pero no estaba dispuesto a aceptar mi derrota, ni siquiera ante el mismo Satanás.

Ya era un poco más de las cuatro de la madrugada, y nuestra comunicación continuaba en el mismo tenor. Debió ser por ser por el agotamiento físico y mental, que poco a nuestras palabras se hicieron menos dramáticas y más distanciadas, hasta que debí caer vencido por el sueño, un sueño plagado de sangrientas pesadillas. De allí estuve varios días agotado, con dolores articulares, lleno de ansiedad, y con terribles pesadillas.

A al cabo de unos días, mi amiga me escribió agradeciéndome mi apoyo, y me dijo que estaba pasando por un periodo de mucha paz …Y yo, psíquica, física, y emocionalmente, con mi vida hecha un caos.










 


























No hay comentarios:

Publicar un comentario