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lunes, 8 de junio de 2026

DE TAL PALO…




Iustración y cuento de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




<<Así fuimos creados, a imagen y semejanza de un Dios dual, mezcla de Dios y demonio, luz y oscuridad. Él mismo se describe cuando nos dice -Yo hago el bien, y también hago el mal- …esto consta en los escritos bíblicos.

Un Dios bipolar, celoso, vengativo, y castigador…y nosotros con sus genes entre nuestro diseño.

Así, con todas esas taras en su esencia, nos creó, exactamente idénticos a él. En su libro sagrado hay escritos a su nombre arengando a su pueblo elegido - ¡Mátenlos a todos, hombres, mujeres y niños, pues ellos no creen en mí, no me adoran! - Si aparentemente todos somos sus hijos, si se auto proclama un Dios todo amor ¿Por qué reclama la sangre de sus propias criaturas? ¿Acaso el amor se impone…?>>

Quincho Huamán era un humano común y corriente, un joven provinciano, devoto por herencia y por convicción. Para su sustento, se dedicaba a la venta de periódicos y revistas en un quiosco a la entrada de la zona. Quincho estaba enamorado de una agraciada niña aun en edad escolar. Los padres de la niña hallaban en la etnia y en la condición económica de Quincho, razones para oponerse a esa relación, por lo cual prohibieron a la niña mantener ni siquiera amistad con el susodicho; lo cual, la niña prometió acatar.

El día Sábado, muy temprano, en horas en que aun mucha gente permanecía durmiendo; como era su rutina, la niña salió acompañada de su hermanita de nueve años a trotar por los rededores de la zona.

Cuando el dúo de niñas pasó frente al quiosco de Quincho, este salió a la carrera a su encuentro; llevaba dos botellas de plástico apretadas entre su brazo izquierdo y su pecho. Con la mano derecha intentó tomar del brazo a la niña objeto de su amor, pero esta logró zafarse, dio dos pasos hacia atrás, y le dijo que se alejara, que ella no tenía nada que hablar con él.

Como si estuviera siguiendo un guion escrito con anterioridad, Quincho destapo una de las botellas y rápidamente le roció el contenido sobre el rostro. La niña lanzó un grito de dolor y se llevó las manos a los ojos…el líquido era ácido muriático. La niña daba espeluznantes chillidos mientras sus pies giraban errabundos. El ácido estaba lacerando sus ojos y las mucosas de la nariz y la boca. Su hermanita, invadida por el estupor, solo se limitaba a llorar, paralizada.

Aprovechando que su víctima eventualmente le dio la espalda, Quincho extrajo de entre sus ropas un enorme cuchillo de cocina, y empezó a asestarle una tras otra, catorce cuchilladas. Cuando la niña cayó al piso dando sus últimos estertores, Quincho destapó la segunda botella y la roció sobre su víctima…era gasolina, seguidamente, le prendió fuego, y salió huyendo a la carrera. Como un poseído mientras corría hacía molinetes con los brazos.

Cuando atraparon a Quincho Huaman, por su crimen lo condenaron a cadena perpetua.

Quincho amaba locamente a la niña, como ella decidió no corresponderle, él la mató de la manera más cruel.

<< ¿Qué diferencia hay entre el crimen de Quincho Huaman y los crímenes que perpetra el Dios bíblico? En ambos casos el móvil es la negación a entregar amor o adoración ¿Es que acaso el amor se impone…?

 ¿Cuál será la condena que se le impondrá al Dios bíblico, por todas las crueldades a las que somete a sus criaturas? Es lógico sospechar que ese Dios es un farsante…>>








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