Ilustración y poema de Oswaldo Mejía.
(Derechos de autor, protegidos)
¡Madre! ¡Madre! ¿Estás allí?
… ¿Es que mis lágrimas no me permiten distinguirte?
Me proveíste del agua de tu mar,
Pero me falta tu cariño.
Necesito la tibieza de tu seno; tengo frío y el vivir me duele.
¡Madre! ¡Madre! ¡Vuelve a mí!
¿Quién lavará mis pánicos?
Temo dar mis pasos en soledad.
¿Quién acariciará mis escamas, para convertirlas en plumas?
No me condenes a ser reptil el resto del camino.
No me niegues la oportunidad de ser ángel.
¡Madre! ¡Madre! ¿Estás allí?
… ¿Es que mis lágrimas no me permiten distinguirte?
(Pieza única. Año 2012. Medidas: 80 X 57 cms. Precio 600 dólares americanos)
Te quiero y te admiro. Eres genial.
ResponderEliminarMuchas gracias amiga mía.
EliminarQue hermoso.
ResponderEliminarGracias por estar aquí querida amiga.
EliminarLa mejor guia de la vida y el amor más incondicional es de nuestra madre por que con ella siempre sentimos esa seguridad que nadie puede darnos y cuando la perdemos nos sentimos perdidos gracias amigo
ResponderEliminarGracias por venir amigo mío.
EliminarBelleza y profundidad en el texto poético. El estilo directo da la fuerza de la voz del niño huérfano, yo pienso que es un niño, y la marca psicológica de difícil sanación: esa ausencia. 👏👏👏👏❣️
ResponderEliminarMuchísimas gracias por venir y obsequiarme tu comentario.
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