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viernes, 7 de agosto de 2026

EL JARDÍN DE LAS TORTURAS






Iustración y cuento de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




¡Sí!  Por supuesto que sí; ella tenía un nombre… Si hasta las mascotas no deseadas tienen un nombre. Soy yo quien no quiere pronunciar su nombre, pues en el está la esencia de millones de seres, que como ella vinieron al mundo a pagar tributo, por pecados ajenos que cometieron “sabe Dios quienes”, sabe Dios cuando.

Abrió sus ojillos entre la miseria y la muerte. El desnutrido y débil organismo de la madre no soportó el alumbramiento y partió hacia donde suelen irse los que son más necesarios.

El descontento de un padre que esperaba la llegada de un varoncito, sería el hecho que de manera precoz la sometería al desprecio, maltrato, y soledad.

El padre dedicaba más de su tiempo a la bebida que a vivir en sobriedad; si había bebida había delirium tremens por la ingesta excesiva; si no había bebida, había ansiedad por efecto de la abstinencia; y los arranques de violencia y mal humor se estrellaban contra la niña. Todo eran gritos, ataques de pánico del padre, violencia desmedida por las frustraciones; golpizas sin motivos, y subsistencia gracias a la caridad de algunos vecinos que se apiadaban de su miseria.

En su adolescencia la vida le permitió conocer la calle, mas esta tampoco era muy diferente; la prisión era más amplia, pero seguía siendo una prisión; el mendigar y convivir con otros mendigos, alcohólicos, drogadictos, delincuentes, y todo tipo de vagos decadentes, es peligroso e inapropiado para una niña sin los reflejos necesarios para defenderse. Igual era golpeada, ahora por extraños que la sometían sexualmente y la sodomizaban a cambio de permanecer en el grupo. La única persona con quien tuvo una relación algo similar a una amistad, fue con una anciana algo bruja, algo adivina…algo de nada, que también rebuscaba su sustento en los basurales. Con ella solo cruzaron palabra dos veces, lo suficiente para confidenciar como era el infierno de cada una.

Cuando la niña salió embarazada, esto inquietó a los varones del grupo indignando a algunos, que, como posible solución, solo atinaron a propinarle golpes de puño y patadas en el vientre, luego todos actuaron como manada, reaccionando en violencia colectiva, muchos de ellos sin siquiera saber el motivo, se ensañaron con la humanidad de la pobre niña.

Horas más tarde, la anciana bruja llegó al lugar, que extrañamente se hallaba despoblado, y se dio con la ingrata sorpresa de encontrar a la niña moribunda. Salió lo más de prisa que pudo en busca de ayuda.

Al llegar la ayuda médica y la policía, la anciana, como lo más cercano que tenía la víctima, esta fue acompañándola al nosocomio.

Lamentablemente toda ayuda llegó extemporáneamente. El feto llevaba demasiadas horas muerto, por acción de la golpiza. Se sometió a una limpieza interna de urgencia, pero la infección ya se había generalizado por todas las vísceras y las entrañas; medicamente ya no había más por hacer.

Un cura ingreso al quirófano diciendo – Debo pronunciar una oración pidiendo a nuestro Señor que se apiade y reciba en su reino a esta hermana…-

La anciana le refutó – Padre, no se moleste en rezar oraciones ahora; deje esas cosas para otras personas. En vida Dios jamás se ocupó de ella ¿Para qué le serviría su atención ahora que ya se está yendo de este mundo…?-




















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