domingo, 28 de mayo de 2023

ESTADO ALTERADO




Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)



Desde tiempos inmemoriales habían existido personas agrupadas en clanes, sectas, religiones y logias, cuya costumbre de beber sangre recién vertida era una práctica ceremonial común, en la que se sacrificaban roedores, aves y otros pequeños animales, cercenándoles la cabeza y bebiendo la sangre que fluía de los cuerpos aun latentes. Esto se hacía con la convicción de que la sangre fresca tenía poderes curativos y posibilitaba la longevidad.

Atribuidas estas cualidades a la sangre fresca, y siendo cada vez más los adeptos a consumirla, los sacrificios viraron hacia animales de mayor tamaño como perros, corderos y toros. Estos animales eran minuciosamente escogidos entre los más saludables pues se creía que los poderes curativos que aportaban eran más óptimos. La evolución de estas prácticas desencadenó en sacrificios humanos, bajo la lógica de que, al ser de la misma especie, su sangre era más compatible, y sus poderes curativos y pro longevos eran de grados superlativos; mucho más aún, si los donantes eran jóvenes, o mejor si eran recién nacidos, pues se suponía que la información en su sangre no tenía aún los agentes contaminantes que surte la mundanidad.

Conforme evolucionaron las sociedades, estas prácticas fueron reprimiéndose con respecto a los sacrificios de humanos, y también los sacrificios de animales para beber su sangre fue solapándose hasta sólo realizarse en herméticos círculos entre oscuras ceremonias de logias y chamanes misteriosos.

En esta pequeñísima comarca situada en las laderas de la alejada montaña Tempus, la tradición de estas prácticas se mantenía intacta con respecto a las ceremonias de beber sangre de animales. Y ciertamente, todos sus pobladores gozaban de una longevidad duradera, aunque por algún efecto extraño no podían exponerse a la radiante luz del día, muy propia de la zona. Si lo hacían, la piel se les enrojecía y se llenaban de pústulas; los labios se les hinchaban y se cuarteaban, síntomas que los delataban como bebedores de sangre, y si osaban merodear por las comarcas del llano, eran inmediatamente expulsados o se les daba muerte sin miramientos. Los llamaban con el repulsivo apodo de “Vampiros chupa sangre”. Y es que, en las aldeas aledañas, realmente creían que su naturaleza era la de vampiros humanos…y quizás lo eran…Bebían sangre y su vida era estrictamente nocturna o entre las sombras.

Ocurrió que entre ceremonia y ceremonia estos extraños personajes debieron consumir sangre contaminada de algunos animales enfermos, y uno a uno empezaron a presentar dolores articulares y la aparición de forúnculos en la piel, que luego se tornaban en bulbos negros supurantes que despedían un olor fétido. Si los manipulaban, estos bulbos estallaban dejando escapar coágulos de sangre maloliente. Estos síntomas eran la antesala de una muerte inminente.

Una solución podía ser hallar sangre nueva de donantes humanos saludables, pero ¿Dónde hallar voluntarios?

<<Entre los círculos de bebedores de sangre, a los donantes voluntarios se les conoce como SAMARITANOS>>

Una noche, tres encapuchados a caballo emprendieron la difícil travesía de ubicar a una joven Semi Diosa samaritana que moraba al otro lado de la gran montaña. El camino era largo, difícil y peligroso, y sólo podían realizarlo de noche. Uno por su vulnerabilidad a la luz del sol, y otro porque si eran descubiertos por los moradores de las aldeas por donde debían pasar, quizás los matarían. Entonces galopaban toda la noche, y durante el día se ocultaban. Tres días duró la travesía, y durante el recorrido, dos de ellos murieron por efectos de su enfermedad, la inanición, y el cansancio.

Cuando el único sobreviviente llegó a la morada de la Semi Diosa samaritana, este fue recibido por la guardia de seguridad de la Semi Diosa, quienes le comunicaron que la Semi Diosa estaba agonizando, pero le permitieron verla en privado con la premisa de que se limitara a rezarle e implorarle, y que quizás por ello le concedería un milagro.

Él de antemano sabía que no había milagro posible, por ello apenas estuvo a solas con ella, empujado por su desesperación, sacó una navaja de entre sus ropas, y de un certero tajo le cerceno la cabeza. De inmediato se dispuso a succionar la sangre de la Semi Diosa que debía manar a borbotones desde las venas y arterias de su cuello recién cortado, pero no fue así. La sangre de la Semi Diosa mostraba coágulos. El motivo de su agonía era una trombosis que se había ido generalizando por todo su organismo. El Vampiro chupa sangre desolado y abatido, abandonó su cometido, salió a la carrera, montó su caballo y a todo tropel abandonó el lugar antes de que los guardias descubrieran su crimen.

En medio de su loca huida lo sorprendió la luz del día, pero detenerse habría sido un suicidio, la guardia de la Semi Diosa ya debía estar tras él. El calor sofocante y la luz radiante propia del sol del verano eran letales para su piel. Su rostro se enrojeció como un tomate, las pústulas de su cuerpo empezaron a eclosionar, sus labios y parpados se resecaron, y casi literalmente, la piel se le empezó a caer a pedazos.

Estaba a unas cuantas aldeas de su comarca, cuando ya no pudo más y cayó del caballo al piso en medio del gentío que empezaba sus labores cotidianas. Se arrastró unos metros entre la multitud asombrada. Todo su cuerpo era una masa sanguinolenta. En su camino mientras se arrastraba halló una puntiaguda estaca de madera, y se la clavó en el pecho, buscando así escapar para siempre de sus desdichas.

Cuando llegaron los guardias de la Semi Diosa le remataron clavándole la estaca repetidas veces, luego le rociaron combustible y prendieron fuego a sus restos.




(Pieza única. Año 2023. Medidas: 80 X 53 cms. Precio 600 dólares americanos)


8 comentarios:

  1. Extraordinario ❤️

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  2. Caballero Oscuro fantástico relato de vampiros hermano un fuerte abrazo

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  3. Uno de esos relatos tuyos tan optimistas. Creo que ahora entiendo la afición que hayan lo de la sangría como sustituta de otras prácticas
    Ahora en serio, me ha gustado.
    Saludos cordiales

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    1. Me complace que haya sido de tu abrado hermano mío. Gracias por venir.

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  4. Un agrado leer tan profundo escrito acerca de ciertas costumbres aún arraigadas en algunas tribus.
    Saludos cordiales.

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