Entrada destacada

Mostrando entradas con la etiqueta espiritualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta espiritualidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de abril de 2026

DEMIURGO Y EL CORO DE HABICHUELAS



Iustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




Fuimos modelados cual muñequitos en barro. Nada especial. Éramos parte de un experimento; si el experimento fracasaba, solo habría sido un tiempo desperdiciado. El mundo ya estaba hecho, conjuntamente con todos sus elementos. No hubo ni pizca de empatía en el proceso de nuestra creación. Simplemente, éramos necesarios para ejecutar las arduas, peligrosas y denigrantes labores que nuestros diseñadores se resistían a cumplir. Nos necesitaban para explotarnos.

Cuando nuestros diseñadores terminaron su misión en este planeta, y debieron retornar a los cielos, se ocuparon con mucho énfasis de dejar elites de sacerdotes escogidos entre nosotros los nativos; todos ellos con la consigna de pregonar la gran mentira que, entre los venidos del cielo, al mando había un Dios todo poderoso y todo amor, y que en un futuro retornaría a regalarnos la vida eterna. Fueron específicos y minuciosos al dejar los protocolos y encomiendas de culto a la falsa divinidad.

Sus sequitos de sacerdotes y cardenales corruptos y conspiradores se afanan en engañarnos que, Desde su lugar de origen, este Dios farsante, nos ve y vigila nuestro comportamiento. Nos imponen dogmas absurdos. Si no obedecemos o no cumplimos sus preceptos, nos amenazan con  que este Dios poderoso, soberbio, celoso, bipolar y vengativo, se ensañará con nosotros enviándonos plagas, diluvios, terremotos, y todo tipo de calamidades. Sospechosamente, este Dios todo amor y todo poderoso, se esmera al enviar castigos y cataclismos, pero jamás hemos visto que envíe comida para los hambrientos devotos que le claman por un poco de piedad…

Actualmente somos muchos y cada vez somos más los muñequitos de barro convencidos de la falsa divinidad de este Dios farsante y sus sequitos de sacerdotes y cardenales cómplices.

-Ojalá estos mis ojos lleguen a ver la caída de tu iglesia. -

-¡Maldito Dios! ¡Aquí estoy esperando tu arrepentimiento por todo el daño que nos has hecho! -









sábado, 28 de febrero de 2026

IN MEMORIAM





Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)



Alejandrito era un tipo muy especial en la comarca; un hombre joven, físicamente muy regordete… contextura nada común entre la gente de la comuna; tenía un rostro de niño siempre sonriente. No era muy vivaz ni acomedido, es más, era un retrasado mental cuyos sentidos, casi exclusivamente reaccionaban al instinto de comer. Pero por no tener padres ni familiares, despertaba tiernos sentimientos de adopción en la gente de la comunidad. Nunca faltaba quien tuviera un plato de comida para invitarle, aunque el apetito de Alejandrito siempre permanecía insatisfecho.

La vida en la comunidad era repetitiva; una seguidilla de ciclos idénticos, durante los meses del estío, el total de los comuneros se dedicaban casi exclusivamente al pastoreo y al cultivo. Era de extrema prioridad sembrar, cosechar, acopiar y guardar alimentos para sobrevivir a los largos meses invernales.

Este año, las cosechas habían sido muy benévolas y abundantes. Los graneros estaban rebosantes de trigo y maíz. La comunidad tendría alimento suficiente para afrontar el invierno que se avecinaba.

Lamentablemente la vida es así, cuando todo te sonríe, ella no tarda en presentarte un “pero”. En este caso fue el descubrimiento de que los graneros estaban siendo sistemáticamente vulnerados. Los comuneros se reunieron, discutieron, elucubraron y teorizaron sobre quien o quienes eran los ladrones de sus provisiones…La idea que gozaba de más aceptación era que se trataba de una invasión ratas. Con la supuesta identificación de la supuesta plaga, ahora faltaba definir las estrategias para hacerles frente y combatirlas.

Las ratas son roedores muy intuitivos; si alguna muere entre sus correrías, las demás identifican el veneno o el entrampamiento, y ya ninguna cae en el engaño. Además, entre los comuneros, la mayoría no apostaba por el envenenamiento, pues era factible que las ratas, en su andar, extendieran la contaminación del veneno por el total de la cosecha, echando a perder todas las provisiones.

El problema parecía insalvable, hasta que apareció Don Enrique, uno de esos que siempre parecen tener solución a todo, con una propuesta por la cual aseguraba bajo juramento que ya la había puesto en práctica con absoluto éxito en el anterior pueblo donde vivió. Don Enrique se mostró tan convincente, que todos salieron de la asamblea comunal persuadidos de estar ante la solución. La idea era combinar mezclando una parte de yeso cerámico con una parte de queso añejo, seco, y rallado, y colocarlo en platitos en lugares de fácil acceso, para atraer visualmente y también olfativamente con el olor del queso rallado, a las ratas.

Al día siguiente, dos emisarios fueron a la ciudad con la consigna de comprar tres o cuatro talegas de yeso en alguno de los talleres de cerámica o escultura; el queso añejo sería donado por cada hogar de la comunidad.

Cuando retornaron los emisarios, todos muy diligentes en la comunidad, se pusieron a rallar los trozos de queso y a mezclar los elementos, tal como lo establecía la formula. Una vez listo el menjunje, distribuyeron puñados en una veintena de platitos que fueron diseminados por los tres graneros comunales.

A la mañana siguiente los graneros amanecieron atestados de curiosos. Era evidente que los graneros habían sido visitados durante la noche, pues había rastros de granos por el piso, y casi todos los platillos con la formula anti roedores habían sido degustados hasta devorarlos por completo…sospechosamente, no había cadáveres de las ratas.

La explicación del diseñador del artilugio, fue que efectivamente había que esperar unos días para ver los verdaderos resultados, que en eso radicaba la efectividad de la formula. Las ratas que la comían tardaban en morir, y por defecto morían lejos del lugar, así las ratas no sospechaban, y una y otra seguían comiendo la formula.

Nuevamente a llenar los platitos con puñaditos del anti ratas, y todos a dormir con la credulidad renovada en las palabras de Don Enrique. La rutina se hizo repetitiva; curiosos atestando los graneros por las mañanas, platillos vacíos de la ración del desratizante, y todos a llenar nuevamente los platitos con la formula.

A los pocos días, los comuneros ya casi habían perdido el interés en los resultados del proyecto de desratización. Solo unos pocos, más por obligación, asistían a renovar las raciones de puñaditos de la formula desratizante, en los platitos.

La rutina se vería quebrada por un acontecimiento, por demás conmovedor. Dos mujeres vinieron del fondo de la quebrada, a la carrera, gritando y lloriqueando -¡¡Alejandro está muerto!! ¡¡El gordito Alejandro está muerto!!-

El escenario era el patio de la cabaña asignada a Alejandro. Efectivamente, el cuerpo del susodicho yacía tumbado boca arriba, con los brazos abiertos en cruz. Una multitud de curiosos lagrimeando, todos sinceramente dolidos entrecruzaban teorías sobre que podía haber causado el deceso.

-Pero si ayer lo vi tan bien…- -Debió ser el corazón, estaba demasiado subido de peso- -Quizás le pico algún bicho venenoso- -era muy buenito- -¡¡Te vamos a extrañar Alejandrito!!-

La autopsia ayudaría a esclarecer el motivo del fallecimiento del querido Alejandrito. Don Anastasio, quien, al no haber médico en la comuna, como él era el encargado de destazar los animales designados para alimento, pues también tendría que fungir como forense. Tirado el cadáver de Alejandrito sobre una improvisada mesa, fue abierto por el abdomen, delante de todos los curiosos. Un poco era el interés por qué le había ocurrido a Alejandrito, y bastante también era el morbo por ver cómo era por dentro.

Apenas Don Anastasio cortó y abrió el voluminoso abdomen de Alejandrito, el estupor se apoderó de todos los presentes. El recto, los intestinos, y gran parte del estómago estaban rellenos de yeso fraguado y unos pocos granos de maíz, trigo y mucosidades. Esto había provocado un estreñimiento total, múltiples infecciones, y deshidratación severa. El cuadro clínico que se esperaba ver en las ratas, lo estaban viendo en el cadáver de Alejandrito

<<El queso seco rallado combinado con el yeso cerámico, atraería a las ratas, estas al comer el menjunje, y al mezclarse con su saliva, sus jugos gástricos, y su humedad corporal, el yeso cerámico entraría en proceso de fraguado o endurecimiento, obstruyendo varios sistemas, la excreción de heces y residuos, haciendo colapsar al organismo>>.

Nunca hubo ratas asaltando los graneros. Los granos sustraídos furtivamente fueron inocente obra de la gula de Alejandrito, él comió el contenido de los platitos con la formula desratizante, y sufrió el fin destinado a la supuesta plaga de ratas.

Nadie acusó directamente a Don Enrique del fallecimiento de Alejandrito, pero muchos guardaban ese dedo acusador en su interior; el mismo Don Enrique jamás pudo superar ese sentimiento de culpa…



























viernes, 27 de octubre de 2023

YA NO HAY MÁS CÁNTICOS




Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)



Caín era pastor, tenía un reducido rebaño de cabras y un par de asnos, todos un tanto famélicos, las pasturas en la zona eran escasas, y a diario debía recorrer largas distancias en agotadoras jornadas buscando pasto para su rebaño. Las siete cabras, a menudo perdían sus crías debido a la escasa leche que producían. Todo se le mostraba desalentador.  En contraparte, su hermano Abel, quien moraba a cierta distancia, era agricultor, y su suerte era alentadora, sus cosechas eran fructíferas; por ello se mostraba agradecido con los Vigilantes que venían del cielo; ellos se habían pronunciado como los hacedores del todo y los guardianes de los destinos. Abel les rendía pleitesía; por ello, de vez en cuando lo visitaban.

Caín, con su suerte adversa, sentía celos de su hermano, y poco a poco fue haciéndose presa de la envidia. Un atardecer, a la hora del ocaso, Caín espiando a Abel, lo halló en un claro de sus sembríos arrodillado, orando e invocando a los Vigilantes que venían del cielo. La noche no tardó en caer. Armado con la parte ósea de la mandíbula de un asno, aprovechó un descuido y raudo se abalanzó sobre su hermano asestándole un duro golpe en la nuca. Abel cayó muerto al instante, mas, Caín no se detuvo, Siguió golpeándole la cabeza hasta destrozarle el cráneo. Cuando sólo quedó una masa sanguinolenta, recién se percató de que tenía los brazos, el rostro y el pecho empapados en una mezcla de sesos y la sangre de su hermano. Entonces tuvo miedo, la ira viró al pánico. Tuvo temor de las represalias por parte de los Vigilantes que venían del cielo… pero más tuvo miedo de sí mismo; de los demonios que acababa de descubrir, habitaban en su propio interior. Ahora era un homicida, un fratricida…un maldito…

De un tirón, como si repentinamente le quemara, se deshizo del arma homicida, y empezó a correr, sin rumbo fijo, sólo corría como un enajenado… Como si fuera posible huir de sí mismo. En su inútil carrera tropezaba, caía, se volvía a levantar y continuaba corriendo meneando la cabeza de un lado a otro. Así pasó la noche entera.

Al amanecer, tendido de bruces y desfalleciente, fue hallado por una mujer, quien piadosa, le ayudo a reincorporarse y le llevó al interior de su casucha. Su marido hacía unos meses salió de cacería y no volvió, no sabía que suerte había corrido, Todos en la aldea le daban por muerto. En medio de la soledad circundante, un poco de compañía, aunque fuese un forastero le venía bien.

Aunque no hubo amor, la convivencia y la pasión mitigaban en ambos sus carencias y temores. Pero los buenos momentos son volubles y muy sensibles a cambiar. Una tarde apareció a la puerta el marido temporalmente desaparecido - ¿Y este, quién es…?- Preguntó señalando a Caín.

Caín, con un sorpresivo movimiento cogió el cuchillo que estaba sobre la mesa, y se abalanzó sobre el recién llegado clavándole la filuda hoja en el abdomen. Lo cogió por el cuello, y sin soltarlo fue subiendo el tajo cortando a su paso piel tripas y vísceras, hasta llegar al esternón. Ambos, victimario y víctima se miraban fijamente. Uno se estaba yendo y el otro estaba condenando su alma.

Al igual que la primera vez, Caín salió corriendo, pero esta vez su huida era más calculada, ya no había remordimientos que lo atormentaran; sólo huía para evitar represalias.

La primera vez mató por envidia, la segunda por pasión… Ahora era un despiadado psicópata capaz de segar vidas ante la menor contrariedad.







viernes, 21 de octubre de 2022

Video, NUESTRA ESENCIA


                                      


Video Monólogo (O. Mejía)

 


Monólogo donde expongo elucubraciones muy personales sobre nuestra real esencia como seres humanos.

No pretendo establecer verdades absolutas, que de hecho no las tengo. Lo que intento es dejar abierta una invitación al análisis y a la duda.







sábado, 8 de octubre de 2022

DUELO






Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)



Le costaba mantenerse en esa posición…mas, igual de incomoda hubiera sido cualquier otra. Los golpes, las torturas, y los inacabables interrogatorios habían llevado su resistencia física y psicológica a los límites del colapso. De rodillas al suelo helado y sentado sobre sus pantorrillas, apenas si escuchaba como un inentendible murmullo las voces de sus juzgadores.

Sus ojos coronados por severos hematomas lagrimeaban dificultándole aún más su escasa visibilidad. Babeaba, y la nariz le sangraba profusamente. Sus harapos estaban completamente empapados. Pero la situación ya no ameritaba para atender nimiedades como el frío o el dolor físico…

Quizás lo dijo; o quizás ya no hubo tiempo para pronunciar nada. Él ya se estaba yendo…

-Yo debería estar aquí en calidad de testigo.

…Porque yo pude ver quienes lo hicieron.

…Fueron ustedes. los mismos que siempre anduvieron a su sombra.

…Los que se decían sus seguidores

Ustedes que ostentosamente se hacen llamar con apodos y sobrenombres de tubérculo.

Ustedes que se confabulan y rasgan sus vestiduras ante cualquier verdad contraria a sus mentiras…

Ustedes, quienes nos señalan a “Los Diferentes”.

Ustedes que con sus falacias lo fueron borrando de las mentes de los humanos…

A ustedes escupo mi verdad a gritos:

¡¡YO-NO-MATÉ-A-DIOS!!

Lo hicieron…uste…desss…

El anciano coronado con un tocado con forma de boca de pez dijo:

-Ya se fue. Arrójenlo al bosque, que lo devoren los lobos. 






 




viernes, 30 de septiembre de 2022

domingo, 29 de mayo de 2022

LLAMAME PROMESA





Cuento de Oswaldo Mejía
  (Derechos de autor, protegidos)



Se estableció como norma, realizar los experimentos en varias parejas y de acuerdo a los resultados, hacer la posterior selección. A los que más se aproximaban a la meta preconcebida se les mantenía dentro de la gran bóveda subterránea, tenazmente monitoreados y con sus necesidades bien atendidas. Los que no cumplían con las expectativas de los ensayos, eran dejados libres en el exterior donde se daba casi por seguro que sucumbirían pues al ser de frágil constitución y no poseer la inteligencia necesaria, difícilmente podrían adaptarse al siempre hostil medio ambiente, entonces no podrían pugnar por alimentos ni adecuarse a las inclemencias del clima que eran extremas.

Los corolarios de los últimos experimentos eran considerablemente alentadores. Las habilidades manuales de las criaturas iban en aumento, repercutiendo de una manera cada vez más sorprendentes, así como su destreza para almacenar y utilizar los recuerdos y proyectarlos a la consecución de objetivos a futuro.

Asimismo, habían conseguido que poseyeran un pensamiento lógico pero fue en este período de optimismo que sobrevino un cambio radical en el aspecto físico de los peludos.

Los descendientes de los que fueron sometidos a las transfusiones de ADN, perdieron casi por completo su pelambre y por tanto se hicieron más vulnerables, corriendo el riesgo de morir de frío o de deshidratación, en caso de calor extremo, pero como estaban dotados de inteligencia, los científicos no se dieron por vencidos y continuaron experimentando con una de las parejas escogidas al azar.

Muy entusiasmados con los logros obtenidos, aspiraban más, querían acercar a sus criaturas a la perfección. Así fue que resolvieron inhibirlos de apetitos sexuales, suprimiendo, de manera inducida, el riego de hormonas como es estrógeno y la testosterona en sus organismos, hasta concebir el éxito de su trabajo y darlo por concluido una vez que constataran que eran competentes para reproducirse tal y como se había planeado…a imagen y semejanza de ellos mismos: sin pelambrera, erguidos, pero no tan altos como los Dioses-científicos ya que la  osamenta de estos seres era notoriamente más pequeña que las de sus creadores.

Debían poseer además, comprensión y discernimiento para creer en deidades,  así como manejar y respetar los códigos de ética y moral.

Tomando en cuenta lo antes narrado, me permito plantear mi hipótesis de las “Deidades escalonadas”

 

“DIOS ES LA ARMONÍA UNIVERSAL, ESA ENERGÍA QUE TODO LO PUEDE… ES EL TODO, ES LO QUE TIENE LA CAPACIDAD DE CREAR UN TODO DE LA NADA, LO QUE NOS OTORGA CON SU CREACIÓN, LA COGNICIÓN PARA TRANSFORMAR Y MANIPULAR MÁS VIDA”

 

Claro que para plantear esta conjetura de libre pensador, utilizo como recurso la ficción en la cual, Los “GRANDES SEÑORES”, maniobraron y transmutaron vida, allá, muy allá, en los confines del universo. Fue así que se convirtieron en los “Dioses” de una raza a la que pertenecían los cuatro científicos prófugos. También ellos llegaron a este mundo, transformaron y manipularon la vida. En definitiva, se convirtieron en los Dioses de este orbe, los “Dioses del escalón inmediato”. Su creación los vería, ulteriormente, como sus Dioses y quién sabe, nunca llegarían a enterarse siquiera que esos Dioses eran, del mismo modo, creación de otros Dioses y estos, a su vez, de otros que estarían en escalones más elevados y distantes.

 

El ensayo iba camino al éxito. La pareja de peludos, a quienes los científicos pusieron por nombres “ADEN” y “EIV”, respondía positivamente a todas las evaluaciones. La meta era cada vez más ambiciosa; no les alcanzaba con lo obtenido, pretendían hacerlos inmunes al paso del tiempo y a las enfermedades, al igual que sus creadores.

De momento, a pesar de estar dotados físicamente para la procreación, habían sido bloqueados hormonalmente por los científicos. Los Dioses del nuevo planeta todavía no creían propicia la cópula entre ellos ya que sería contraproducente con las nuevas dosis de ADN que los científicos continuarían donando y suministrando a sus flamantes criaturas.

ADEN y EIV, macho y hembra, vagaban y retozaban entre la benevolencia que la inmensa bóveda subterránea les brindaba. Eran como niños sin estímulos sexuales que no reparaban siquiera en su desnudez. La temperatura del ambiente era placentera, la comida estaba al alcance de sus manos y las enfermedades y el dolor… inexistentes. Vivían en un medio bastante análogo al del vientre materno.

Lamentablemente, siendo la imperfección recurrente y hereditaria, a través de su ADN, los cuatro Dioses del nuevo mundo se la habían transferido como legado genético a ADEN y EIV.

La inquietante avidez de ser igual a sus creadores iba apoderándose de EIV, cada vez con mayor frecuencia e intensidad. Pasaba largas horas ensimismada, observando las lucecillas exteriores de las naves mientras estaban detenidas en los hangares. Las luces titilaban en una serpenteante secuencia que la mantenían abstraída en tentadoras elucubraciones y presunciones tan convincentes que aumentaban con el correr de los días.

ADEN y EIV ya habían desarrollado la cualidad del lenguaje y el habla.

*-ADEN ¿Sabes por qué los Dioses no nos permiten subir a sus naves? Yo creo tener la respuesta. Si lo hacemos, si subimos, podríamos llegar a ser como ellos…también nosotros podríamos ser Dioses.-

**-Pero… EIV, yo no quiero ser Dios. Somos felices, no necesitamos más.-

Pese a la resistencia de ADEN, la inquietud ya estaba instaurada y se había grabado como un estigma en la mente de EIV… ya no podía librarse de ella. Ahí seguían esas lucecillas serpenteantes sobre las naves, incitándola a transgredir, a ir contra lo prohibido… pero para infringir requería de la complicidad de ADEN. Cometer una falta entre dos o más también era un reflejo condicionado que había venido intrínseco al ADN de los Dioses y que ahora estaba en sus genes. La tentación de alcanzar la igualdad con los que ellos consideraban sus divinidades era cada vez más invasiva en EIV, convirtiéndose en una obsesión que de manera constante se empecinaba en compartirla a ADEN, conminándolo a acompañarle a saltar la valla de lo vedado.

Continúa...




















jueves, 5 de mayo de 2022

JUEGO DE LOS INTENTOS






Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)



La interminable carretera se internaba en la penumbra apenas rasgada por tenues iluminaciones mortecinas de color violáceo. En la lejanía, la negrura se engullía el escueto paisaje. Nunca estuve aquí, sólo recuerdo mi miedo. Todo era desolación, y lo desolado siempre apalea al alma.

Un par de luces, como ojillos de felino nocturno venían de allí dirigiéndose hacia allá. Cuando pasaron delante de mí, vi que eran las luces de un bus narigudo con formas redondeadas. Entonces se encendieron sus luces de salón, lo que me permitió visualizar a tres niños de roca en su interior; no se movían, pero tenían en sus caritas una expresión que era la personificación del pánico; sentí mucha pena por ellos. El vehículo pasó raudo y apenas atiné a cubrirme el rostro con las manos.

Cuando descubrí mi rostro y recuperé la visión, me deslizaba por la carretera a mucha velocidad, valiéndome de unas largas piernas que, por su flexibilidad, parecían ser de caucho. En mi ruta me encontré con una joven que, con apenas la luz de un farolito, escribía sobre la piel del depilado lomo de un cerdito, mientras este comía hojas de papel en blanco.

- ¿Has visto pasar un bus que en su interior lleva a unos niños de piedra con mirada de pánico? - Pregunte.

*-Por aquí jamás pasa nada ni nadie; tampoco estás tú aquí, ni estoy yo, ni esta mi cerdito, ni el farol, ni los papeles en blanco. Todos hemos sido olvidados y los olvidados jamás tienen lugar, en ningún sitio. Si tienes ansias de ser y estar, toma mi mano y rebobinemos nuestro andar.

Y así anduvimos de regreso…




ANTENAS TRAS FEROMONAS





Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)



-El tiempo se ausentó desde que decidí enterrarme entre los muros de esta noche; los absorbo y me hundo en ellos una y otra vez… de ellos me nutro. Quizás sea porque compartimos la misma orfandad de luna y estrellas.

**-Te miro…Te observo…Te espío desde la omnisciencia que los orates nos permitimos arrebatar a la realidad para convertirla en sueños.

-Aquí soy la solitaria dueña de las provocaciones y los placeres. Me pierdo entre estas paredes inexistentes, cual lujuriosa estampa que desafía la cordura mientras humedece las ansiedades que se deslizan por mis dedos.

**-Quizás no es cierto que puedo leer tu mente; mas no importa…si yo me auto conferí el poder de inventar tus pensamientos

-La luz que aquí, alguna vez acarició mi piel, la devoré toda. Sólo la oscuridad puede brindarme la complicidad necesaria para mis propósitos que, ante cualquier claridad serían sentenciados como pecaminosos.

**-Desde mi posición de observador, soy tu inefable e intangible compañero, aunque para ti tenga el olor de la inexistencia.

-Ni soy ángel ni soy demonio. Apenas si soy un ente que solaza entre lo humano y lo divino con mi sincera y pura desnudez. Aquí soy libre, autentica, e impredecible. Aquí nada puede detener el vuelo de mi esencia.

**-Te he creado y diseñé este espacio-universo para que retoces en libertad plena mientras te observo para mi deleite…

-Lamento decirte que siempre supe que estabas allí, oteándome con tus encendidos ojillos de depredador ansioso, atento a mis movimientos y provocaciones, mas no quería quebrar este hechizo que a ambos nos da vida.

**-No entiendo. No comprendo ¿Te estás refiriendo a mi como si tú tuvieras el control de este contexto que a mí me pertenece…?

-Si eres el Creador, o eres la Creación, es una nimiedad sin importancia. Sólo dedícate a escribir sobre este oscuro mundo que me esfuerzo por hacer girar para que tú tengas vívido el motivo de tus versos.

**-Está bien… Pero reservaré el último verso para contar, cómo un sueño hizo despertar al soñador entre los muros de esta noche.









miércoles, 4 de mayo de 2022

GALLETITAS CON ROSTROS ABSURDOS





Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)



Quizás era la edad, o quizás alguna enfermedad del alma, pero cada vez le era más dificultoso dar el siguiente paso; por ello, apoyándose sobre aquella vara de madera negra que usaba como cayado, solía pasear por aquella esferita que algún Dios burlón le asignó por mundo.

Entre la soledad y lo estrecho de su espacio, era imperante refugiarse entre la fantasía, y para ello el gigante con sonrisa de niño era muy proclive.

Mientras duraba el día y estaba despierto, se inventaba juegos y realidades alternativas en las que se adjudicaba poderes y facultades imaginarias, en complicidad con su alucinante mitomanía.

En esos estados había logrado auto convencerse de que si olvidaba algo, le bastaba con caminar de hacia atrás, de espaldas, hasta llegar al lugar donde ocurrieron los hechos olvidados, y luego re andar y recordar los acontecimientos… Juego estúpido y manipulado, pues siendo él, juez y parte, siempre acertaría en lo recordado.

Una tarde, cuando ya el ocaso empezaba a negrear el cielo, regresando de su rutinario paseo alrededor del aproximado centenar de metros que media la circunferencia de su exclusivo mundito, halló en la vera del camino, en posición de sentada, a una decolorada muñequita de trapo, de carita regordeta, amplia sonrisa dibujada, e hilos de lana azabache fungiendo de cabellos, que caían con mucha gracia sobre su pecho y hombros.

En un mundo dominado por la fantasía, sería más que un sacrilegio exigir explicaciones sobre el porqué o de donde procedía lo que se le presentara. Por ello, sin mediar palabra o interrogante, la cogió con delicadeza entre sus manazas temblorosas; la estrechó contra su pecho y acarició los filamentos de lana azabache que coronaban su cabecita; ello con la ternura y devoción que sólo puede inspirar el tocar a un ángel. Así, con su muñequita pegada al pecho enrumbó hacia el cubículo que le servía de refugio, pletórico de una inusitada euforia.

Apenas atravesado el umbral de acceso a la casucha, el gigante con cara de niño, estiró sus brazos hacia adelante, con la muñequita asida por el tórax; como para verla en toda su plenitud física la puso frente a sí. El temblor descontrolado de sus manotas se reflejó en las piernitas, bracitos y cabecita de la muñequita contagiándoles un movimiento pendular. Entonces el gigante preguntó - ¿Quién eres realmente? ¿A quién perteneces? - Lógicamente, no hubo respuesta alguna…

- ¿Por qué no me respondes? ¿Tienes miedo de mí, o le temes a alguien? Es posible que ni existas, y sólo estés en mi imaginación… O quizás tienes la enfermedad del silencio… si es así, intentaré curarte. La Mandrágora tiene el poder de curarlo todo-

“Cuando un ahorcado despide su última exhalación, al mismo tiempo eyacula. Si su semen cae a tierra, este se introduce en el subsuelo, y centímetros más abajo hace germinar un tubérculo con retorcidas formas que remedan a una pareja de cuerpos humanos en posiciones coitales. Quien sea frotado con esta raíz, la milagrosa Mandrágora, será curado de todos sus males.” 

El gigante se cubrió con una manta para protegerse del frío nocturno y salió de la casucha caminando hacia atrás, de espaldas, en búsqueda de un tiempo y un lugar que él se inventó como escenario donde alguna vez ahorcaron a un villano.

De aquí para allá anduvo en la oscuridad, siempre hacia atrás, de espaldas; hasta que al fin se detuvo diciendo -¡Aquí es!- Y empezó a excavar con sus temblorosas manos, hasta que halló y pudo desenterrar el tubérculo que estaba buscando. Este tenía la forma de una grotesca pareja humana en la posición coital de “El Misionero”. La envolvió entre su manta y emprendió el retorno a casa.

En el interior de la casucha, embargado por una ansiedad desmedida, frotó con la raíz, cada centímetro del cuerpecillo de la muñequita. Luego de su minuciosa tarea volvió a las preguntas: - ¿Quién eres realmente? ¿A quién perteneces? ¿Por qué no me respondes? ¿Tienes miedo de mí, o le temes a alguien? -…Lamentablemente tampoco hubo respuesta alguna…

Tomó a la muñequita con su mano derecha, con la izquierda se sujetó al cayado, y salió a la intemperie, caminando hacia atrás, de espaldas. Así llegó hasta el lugar donde, por la tarde halló a la muñequita. La colocó en la misma posición en que la encontró, y regreso a casa con los ojos llorosos, y con la convicción de no volver a jugar jamás el juego de caminar hacia atrás, de espaldas, en busca de recuerdos.

“Es mejor olvidar para siempre lo que no tiene respuestas a interrogantes tan simples”



















lunes, 2 de mayo de 2022

COLORES VINO Y MIEL PARA MIS CIELOS




Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)



Déjame contarte una estúpida historia de amor, tan tonta como llorar por lo que se amó y se perdió por no saberlo cuidar:

“Estaba el aprendiz de humano, tendido sobre la losa fría, tiritando; más su hipotermia era del alma. La posición fetal adoptada era una vana forma de buscar auto entibiarse. El dedo pulgar en la boca, era síntoma del ansia de conexión con su origen.

Un ángel llegó provisto de falsas sonrisas y un farolito para supuestamente guiar sus pasos, mas su afán solo era alejarlo de afectos y atenciones ajenas. Para ello marcó territorio orinando a su rededor. Seguidamente, con sus nudillos dio tres toquecitos en la sien del aprendiz de humano:

-Hola

¿Hay alguien ahí?

¿Puedes oírme…?

Sé que te sientes mal, pero yo puedo aliviar tu dolor y conseguir que tus piernas troten otra vez-

El aprendiz de humano continúa recostado en posición fetal, sobre la losa fría, chupándose el dedo. El ángel partió con sus falsas sonrisas y su farolito, dejando sólo el olor de sus orines que aún se afanan en alejar los afectos y atenciones ajenas.


lunes, 18 de abril de 2022

GNOMOS




Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)





El anciano alquimista permanecía sentado frente a la mesa mientras sus delicadas manos, similares a la patas de un pajarillo, acariciaban un solitario trozo de pan frío y duro. Su mirada, paulatinamente fue tornándose vacía. Era evidente que uno de esos estados de  inspiración repentina se estaba apoderando de él.  Ensimismado en su trance, elevó sus manos con el pan asido entre sus largas uñas, como si se tratara de una ceremonia de ofrendas. Seguidamente trozo a trozo fue llevándoselo a la boca, mas no lo tragaba; se limitaba a hacer un enorme bolo alimenticio que apenas le cabía en la boca.

Poco a poco fue extrayendo la masa que había masticado y ensalivado, y con minuciosa devoción la fue usando para moldear con ella la figura de un ángel bebé.

Concluida su obra, el anciano alquimista la estrechó contra su pecho y lloró de alegría. Una de sus lágrimas cayó sobre el ángel de pan, entonces este cobró vida, convirtiéndose en una hermosa niña alada. Esta abrió los ojos, desplegó sus alas; le regaló una sonrisa, y emprendió vuelo en busca de sus propios cielos.

El anciano alquimista se quedó sin pan y sin ángel. Sólo con su soledad y el recuerdo de que sus manos de pajarillo, alguna vez estrecharon algo divino.