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viernes, 2 de agosto de 2024

QUIERO BAILAR ROCK & ROLL






Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)


Vídeo con una muestra de parte de mi obra pictórica surrealista, editada sobre el track  "QUIERO BAILAR ROCK & ROLL", canción de mi autoría, en composición y arreglos, y que fuera parte de la discografía de mi otrora banda "BREBAJE" , donde también ejecutaba la guitarra líder. 











martes, 1 de marzo de 2022

RELATO TRES VECES ERMITAÑO


IIustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




Luego de que la serpiente que andaba en dos patas desobedeciera a los Señores de las estrellas y regalara a “los negados” la capacidad para dibujar con su rostro una cruz, al expresar el “no” con un movimiento en horizontal, y el “sí” con un movimiento en vertical… El libre albedrio en su esencia, dio origen a todas las inteligencias.

Fue por aquellos tiempos en que Mauro -aquel viejo que de lo encorvado que era semejaba a un signo de interrogación- este solía viajar a su aldea natal. Siempre con un terno de segunda mano, de varias tallas más grandes de la que a él le correspondía, y con el gran atado de fuegos artificiales bajo el brazo. Según decía, allá en su pueblo escalaba la montaña más alta y desde allí petardeaba al cielo, buscando joder a los Dioses para que le hicieran milagros a cambio de dejarlos dormir tranquilamente la siesta.

Quizás él trajo la primera plaga. El hecho es que de pronto, todos los habitantes de Villa Tribulación empezaron a mostrar enrojecimiento e hinchazón en los parpados; y a las horas, todos tenían los ojos irradiando una luz amarillenta, cual si fuesen linternas para neblina. Además nadie quería hablar, pues por la boca expelían un vaho denso cargado de fuerte olor a azufre. Inexplicablemente, así como se iniciaron, así terminaron estos acontecimientos; y a los pocos días todo volvió a la normalidad. Nadie quiso recordar más esos hechos.

Pero la seguidilla de sucesos extraños recién empezaba:

Una soleada mañana de Febrero, el cielo de pronto se vio oscurecido debido a la repentina aparición de un enjambre de lustrosos insectos, que con su multitudinario vuelo cubrieron la luz del sol sumiendo a todo el pueblo en penumbras. Cuando los bichos se posaron en el suelo dando retorno a la luz del día, empezaron a moverse a brincos y a picar a cuanto ser tuviera sangre en su organismo, dejándole cubierta de ronchas rojizas la piel expuesta, y un desesperante escozor. La angustia y el pánico colectivo empezaron a hacer presa de toda persona, animal o bestia en el pueblo. La iglesia estaba todo el día atestada de personas implorando perdón por sus pecados, a la vez que no cesaban de espantar bichos y rascarse… Así pasaron los días, hasta que no faltó un observador acucioso que notó en los bichos, una severa miopía y un nulo olfato. Tras su descubrimiento, el viejo Hermógenes, “mil oficios” por vocación, pensó: -Será fácil engañarles si se interpone entre ellos y la piel, una tela-… ¡Y sí! ¡Dio resultado! Entonces, empezó la tarea de fabricar unos envoltorios que cubrían de pies a cabeza a quienes los usaban, dejando apenas una rendija a la altura de los ojos, por donde el usuario podía mirar y otra a la altura de la boca por donde podía comer. A estas peculiares vestimentas, su inventor las llamó, “Los Disfraces de Noestoyaquí”. Hombres, mujeres y niños los compraban como medio eficaz para protegerse de las picaduras. Esto generó una rápida y suculenta fortuna al viejo Hermógenes, que a la postre vio incrementada su clientela, pues también le sería solicitado confeccionar los disfraces para proteger a las mascotas y a otros animales domésticos. Resultaba risible ver a las personas, gatos, perros, gallinas, caballos y otros animales, vagabundeando enfundados en “Los Disfraces de Noestoyaquí”. Pero así los insectos de la segunda plaga, eran burlados; y al no poder hallar a quien picar para extraerle sangre, entonces empezaron a morir de inanición, dejando todo el suelo de Villa Tribulación cubierto con sus lustrosos cadáveres, que luego fueron barridos, apilados en montículos y finalmente tirados al río…Así pasó la segunda plaga…

La tercera plaga, de hecho la más terrible, pues aún ahora, luego de trece siglos de acontecida, sus secuelas son una endemia que se propagó por el mundo entero.

Sucedió un domingo, en plena culto de mediodía. El Reverendo Bernardino estaba arrodillado frente al altar; de espaldas a la feligresía, aparentaba orar, más cuando se dio vuelta, tenía los labios pintados en rojo carmesí, con las cejas y pestañas garabateadas de un negro intenso. Se irguió; se alzó la sotana y empezó a danzar como lo haría una hembra provocadora. Los feligreses, atónitos se miraban entre sí; algunos se santiguaban horrorizados. De pronto una iluminación sin origen definido alumbro el recinto… Y a unos dos metros de altura se materializaron cinco cuerpos desnudos, que cayeron pesadamente al piso. Los cinco desnudos tenían cara de niños confundidos, tiernos y desvalidos, por lo que rápidamente, los feligreses pasaron del estupor al instinto paternal y/o maternal; afanándose en abrigar y acariciar a los recién llegados. Todos se disputaban el adoptarlos y acogerlos en sus hogares; así salieron en multitud a la calle. El Reverendo Bernardino continuó bailando solo, nadie le tomó más atención.

Cuando todos estuvieron fuera, en la plazuela se dieron varios fogonazos de iluminaciones repentinas, con la aparición de más seres desnudos, con sus dramáticos aterrizajes y la seguida disputa de los pueblerinos por llevárselos a sus hogares.

Una y otra vez el fenómeno se repitió. Los desnudos con cara de niños confundidos ahora sumaban tantos, que ya no había disputas por apropiárselos.

Más al día siguiente, empezaron las primeras muestras de descontento entre los pobladores. “Los Cara de Niño” eran bellos, pero incapaces de hilvanar ideas, razonar, u ocuparse de algo mas que sus necesidades básicas, por lo que la gente del pueblo empezó a referirse a aquellos sucesos, como la plaga de “La Lluvia de Imbéciles”…

Cuando al cabo de unos días, el pueblo se convenció de la inutilidad de estos seres, la gente empezó a congregarse desde muy temprano en la plazuela; y cerca del mediodía se dirigieron a la iglesia a pedir consejo al Reverendo Bernardino, al cual hallaron desnudo y colgando de los pies, atado al techo. Entonces, desde esa posición habló:

-“Los Dioses debieron satanizar la imbecilidad…Pues ella es más dañina que la maldad… El malvado hace daño cuando lo requiere o se lo propone, pero el imbecil hace daño hasta sin querer”-

Nunca más, nadie quiso recordar donde estaba ubicada Villa Tribulación…Pero la imbecilidad ya estaba diseminada por el mundo…





 (Pieza única. Año 2011. Medidas: 80 X 53 cms. Precio $.600 dólares americanos)


lunes, 28 de febrero de 2022

FUNERALES DE ALFA


IIustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)



Llegamos hasta aquí traídos por el viento cual dos barquichuelos a la deriva. Probé del néctar de tus sonrisas y alegría... lo disfruté y a ellas me acostumbré. Ahora, esas voces grises nos jugaron una mala pasada. Con habilidad de cirujano han sellado tu boca, cosiendo tus labios y negándome la luz de tus farolitos. Has soltado mi mano, detestas mi locura; me confundes con los demás seres de este mar. Has tirado tus alas para no volver a tocar los cielos en compañía mía. Afuera hace frío y todo está oscuro; tú me inventaste este destino y debo intentar surcarlo solo. Me iré, pero lo haré caminando de espaldas al mundo, para no perderte de vista, y así mirar si te animas a levantarte y continuar este camino junto a mí, tomada de mi mano. Siempre caminaré de espaldas, pues mantengo la certeza de que volverás, aunque sea con otro rostro, a tomar mi mano. Afuera hace frío y todo está oscuro...




 (Pieza única. Año 2011. Medidas: 80 X 53 cms. Precio $.600 dólares americanos)



sábado, 26 de febrero de 2022

Video, FIERA



Video (Música mágenes de Oswaldo Mejía)



Muestra de parte de mi obra pictórica sobre mi propuesta plástica Surreal-erótica, El vídeo ha sido editado con la música correspondiente al track "FIERA". Un Heavy, de letras con contenido erótico. La canción es de mi autoría en composición y arreglos musicales, así como la ejecución de la guitarra líder junto a mi otrora banda "Brebaje".    





MI VIENTO AGUARDA POR MARIPOSA



Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía

Cap 8 del libro "Delirios del Lirio"

(Derechos de autor, protegidos)




¿A qué Dios travieso se le ocurriría crear esta demencial jungla de concreto? Te atrapa, te asfixia, tiene sabor a encierro y condena. Confina las almas hacinándolas en una soledad acompañada que, por ilógico que parezca, vuelve cada vez más distante a quienes más cerca tienes.

 Aquí todos ignoran a todos, sólo te toman en cuenta cuando posees algo que les resulta útil y entonces traman cómo quitártelo. Los senderos están atestados de seres bípedos, muchos de ellos con cabeza de cerdo, buitre, reptil, hiena y cualquier clase de alimaña que puedas imaginar. Estas bestias transitan dándose mordiscos y gruñéndose unas a otras de manera constante. Las cabezas de animal son producto de la vil creación de los SEÑORES DE LA OSCURIDAD. Son ellos quienes se las injertan como condecoración a quienes se destacan por su maldad. El caos es un orden vertical impuesto por el régimen del poder. En este orbe el cielo siempre se muestra frío y gris, al igual que el suelo donde predomina ese tono luctuosamente grisáceo.

Estos señores controlan todo: Los alimentos, las diversiones y… las emociones. Concibieron puertas que deberían servir para facilitar la entrada a diferentes lugares; hay millones de ellas pero todas inviolables pues las mantienen obstruidas. Nada tiene razón de ser aquí. Quienes fungen de ser guías espirituales, cobran en monedas o en especies la tarea de llevar mensajes de plegarias o peticiones a entes crueles que ellos representan como seres alados correteando alegremente entre las nubes. Su pregón es que si no pagas, los de arriba te lanzarán terribles castigos. El miedo, la angustia, la soledad y la avaricia alimentan y ceban al odio, no dejando espacio para el amor.

A quienes predicamos sobre el amor, nadie quiere oírnos y quienes por alguna razón ajena a su voluntad nos escuchan, inmediatamente se alejan y nos denuncian. Si te atrapan, la pena por hacer apología al amor es someterte a una intervención quirúrgica que consiste en aserrarte el cráneo y extraerte del cerebro todo resquicio de tus convicciones. Con ello, los SEÑORES DE LA OSCURIDAD obtienen dos propósitos: Que no vuelvas a recordar tú predica y que por la costura de alambre con que volvieron a unirte el cráneo, la fauna de afuera te identifique fácilmente como un castigado por sedición al régimen.

A mi me denunciaron, me atraparon y me sometieron a la lobotomía, según ellos, para limpiarme de pensamientos protervos. Desconozco cuanto tiempo anduve por allí, privado de argumentos y mi particular elocuencia para hablar del amor, mas ese sublime sentimiento no pudieron extirparlo de mi esencia, todo el tiempo lo albergué en mi pecho. Esos estúpidos SEÑORES DE LA OSCURIDAD no saben que para matar al amor deben arrancarte el corazón, aunque a ellos sólo les interesa que no hables de “eso” ya que están convencidos de que es un virus nocivo que se propaga a través de la palabra.

He vagado por esta fría jungla de concreto, atestada de zoomorfos adoradores del odio, sin poder recordar ni una palabra amorosa y pese a ello, mis entrañas estaban henchidas del más sublime de los sentimientos.

Aconteció un día…Como un paria, un apestado a quien nadie se le arrima por temor al contagio, me recosté entre unos montículos de impurezas y desperdicios. Cuando se siente el frío de la soledad, hasta la tibieza de la inmundicia te parece acogedora. Estaba semidormido cuando un cosquilleo recorriéndome el antebrazo derecho, llamó mi atención. Me iba a rascar pero al momento de hacerlo, vi una hermosa oruguita de cuerpo blanquecino y cabecita amarilla que pugnaba por alcanzar mi hombro ¡Se veía tan tierna!  Parecía buscar cobijo en mí. La tomé delicadamente entre mis dedos y la coloqué sobre mi hombro. Creo que ambos nos sentíamos a gusto en mutua compañía. Lentamente se deslizó por mi clavícula, ascendiendo por mi cuello. Ya no lograba verla pero el hormigueo que me provocaba su andar me iba dictando su posición. Sentí que había alcanzado el lóbulo de mi oreja y la fricción de su cuerpecillo me hizo sonreír, me proporcionaba un enorme placer la cercanía dérmica que estábamos experimentando y así, con esa agradable sensación me quedé dormido… caí en un sueño profundo.

A partir de aquel día recuperé mi otrora capacidad para platicar sobre el amor. Al despertar me reencontré con un léxico que juzgué perdido. Lo primero que pronuncié fue “Permíteme adorarte”. Jamás dejé de estar atiborrado de amor pero una vez vuelto a recuperar el don de la prédica, con esa encomienda me puse en marcha. Iba de aquí para allá vociferando sobre la existencia del amor con palabras que se habían enquistado en mi cerebro, el órgano que gobernaba mi humanidad y me dictaba aquello que debía pronunciar. Los parias como yo -que no eran pocos- se mostraban interesados en mi elocuencia y a medida que yo iba disertando, más y más adeptos se sumaban a la amorosa filosofía que predicaba.

Ocurrió un hecho extraño a partir del instante en que comencé a escuchar el dictado interno de mis discursos… cada día, al despertarme, hallaba una taza conteniendo avena y al costado, unos mendrugos de pan.

Una mañana en que estaba desperezándome luego de mi reparador sueño nocturno, y me disponía a coger mi rutinaria taza con avena, sorpresivamente, me vi cercado por una turba de zoomorfos que me gruñían y amenazaban con clavarme los dientes. Algunos gritaban:

-¡Aquí está, él es el predicador!- presa del pánico, no atinaba a nada, apenas si intentaba esquivar las dentelladas de los más exaltados, ni siquiera intentaba ponerme de pie, sabía que era inútil, no tenía chance de huir, todo lo que podía hacer era permanecer esperando lo peor.

De pronto, la multitud abrió paso a cuatro zoomorfos con cabeza de hiena que, armados de unas varillas de madera con puntas de metal, empezaron a herirme despiadadamente sin dejar un centímetro de mi cuerpo a salvo, aunque lo hacían con meticulosa dosificación. Era notorio que su intención era dañarme pero no matarme. Estaba empapado en sangre y en estado de shock cuando dos de ellos me tomaron de los brazos, me levantaron en vilo y me llevaron a rastras por entre la multitud. A mi paso sentía la presión y el impacto de las mordidas que me profería la turba y sin embargo ya no sentía dolor.

Al recobrar la consciencia, me vi atado de pies y manos a una fría tarima de metal mientras que un zoomorfo con cabeza de buitre, valiéndose de unas tenazas, iba cortando las costuras de alambre con que cosieron mi cráneo aquella vez que por predicar el amor, fui condenado por sedición. Terminada su faena de quitarme las costuras, el cabeza de buitre, con la tapa de mi cráneo en sus manos, llamó a sus compañeros que estaban muy concentrados en la práctica de lobotomía a otros supuestos sediciosos al régimen.

-¡Miren lo que este tenía alojado en su cerebro!- Gritó el cabeza de buitre-¡Es una crisálida de mariposa con alas de corazón! ¡Maldición, la profecía está por cumplirse!

Dicho esto, los cirujanos y asistentes de la sala, se arrodillaron en actitud de adoración y cubriéndose con las manos sus rostros de buitre, se sumieron en desesperadas plegarias a quien sabe qué demonios.

La tapa de mi cráneo quedó flotando en el aire y de ella empezaron a refulgir destellos rosados y violáceos. De entre ellos, apareció una pequeña masa ovoide latente, con el color marrón y el brillo lustroso de un insecto. Los resplandores se hicieron más intensos, encegueciendo a los cabezas de buitre, mas no a mí que podía ver todo lo que ocurría con suficiente nitidez. La masa ovoide latió con más frenesí, retorciéndose hasta que la parte superior se cuarteó en forma de cruz y de ella emergió una agraciada criatura femenina de piel tan blanca como la nieve y cabellos como los rayos del sol. Tenía unas preciosas alas de rojo carmesí en forma de corazón y mientras las desplegaba con orgullo, me dijo:

-¿Sabes que a ti te correspondería una cabeza de asno por tu testarudez y necedad? Pero como el amor se nutre de esas taras-virtudes y tú tuviste bastante de ello para alimentar mi metamorfosis pues…quedas exento de ese castigo.-

A continuación, liberó mis manos y pies y sobre la tarima de metal donde estuve recostado dejó una taza de avena y los mendrugos de pan. Luego me hizo una señal con su dedo índice para que la siguiera. Cuando me levanté para coger la taza de avena y los mendrugos de pan, noté que el piso estaba encharcado con un líquido sanguinolento de un repugnante color verde petróleo que descendía a borbotones por las paredes y techo, como si el mismísimo infierno estuviera desangrándose. Entre el horror, flotando en aquel lugar, yacían cuatro plumas blancas. De los cabezas de buitre sólo quedaban sus ropajes y las cabezas de ave rapaz con los ojos desorbitados, pugnando por no hundirse, como si se empecinaran en ser mudo testimonio de lo que allí ocurrió.

Luego de traspasar un largo pasadizo, de paredes y techo que también sangraban, salimos a un mundo diferente, colorido, con el cielo azulado, propio de un día soleado. Mariposa emprendió vuelo y yo seguí su rumbo. A nuestro paso, grupos de parias sonrientes, uno a uno, fueron acoplándose a nuestro peregrinar. Recién entonces reparé en que tenía el cráneo destapado pero no me importó… continué mi camino tras de Mariposa.

Continúa...




(Pieza única. Año 2013. Medidas: 80 X 54 cms. Precio $.600 dólares americanos)


lunes, 21 de febrero de 2022

60 MINUTOS POR SEGUNDO



IIustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)





Al caer la tarde debo asegurarme que ambos estemos aquí, pues si faltásemos tú o yo, este sueño no podría estar completo. Yo, porque tengo que soñar y tú, porque debes espectar lo que estaré soñando.





(Pieza única. Año 2012. Medidas: 80 X 50 cms. Precio $.600 dólares americanos)



jueves, 17 de febrero de 2022

ITINERARIO PARA OLVIDAR



Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía

Cap. 6 del libro "Delirios del Lirio"

(Derechos de autor, protegidos)






Amigo mío,  el gran teatro del día acabó hace varias horas. El Sol se desangró y su luz ha huido, apenas si puedo distinguir tu rostro color azul. Tengo sueño y deseo recostarme entre esas piedras… mientras duermo, ellas quizás se animen a contarme de dónde vengo.

¡Amigo mío, despierta! ¿Quieres soñar lo mismo que estoy soñando?

¿Ves aquellas luces hiriendo la negrura de esta noche que se me antoja como antesala de malos presagios? ¿Ves aquella nave que acaba de descender?  Está cargada de jaulas que contienen seres muy tristes. No alcanzo a verlos con nitidez, pero calculo varios centenares de ellos. Su tristeza es tan grande que la percibo en el viento, tienen aroma a miedo y desconcierto.

Ahora sí puedo distinguirlos. Están vestidos de blanco y llevan un colgajo rojo pendiendo de sus frentes... ¿Los ves? Los que los arrean son muy diferentes, son los que poseen mandiles amarillos y guantes color naranja. Parecen no tener sentimientos ni remordimientos. No me equivoco, son crueles… Esos huelen a muerte.

¿Qué pensarán hacer con todos aquellos seres tan apenados? Los han separado en grupos, formando filas. Escasamente logro ver sus ojos en los laterales de sus rostros, no los veo claramente pero percibo que en ellos no hay lágrimas, sólo desconcierto, soledad y temor, pero todo lo asumen.

“¡Que estupidez más grande! La vida nunca deja de ser una broma cuyo único objetivo es burlarse de nuestra mísera condición de esqueletos recubiertos de músculos y huesos. Consigues harta y sabrosa comida cuando ya eres un viejo al que los médicos le prohibieron comer salado, dulce ni condimentos; y para rematar, ya no tienes dientes. Si hasta logras tener éxito luego que mueren tus padres y entonces no hay nadie detrás de ti que pueda sentirse orgulloso de tu triunfo… Quisiera reírme pero no puedo, esto duele.”

Perdona si me desvié del tema, pero me conoces de sobra; sabes que soy muy desordenado cuando me sumerjo entre los límites de la realidad y la fantasía.

Estoy acompañado de ti, soñando despierto, agazapados frente a un espectáculo de esta magnitud y no podemos compartir la visión pues no eres más que un osito de peluche azul al que se le cayeron los botones que fungían de ojitos pero bueno, aunque no puedas ver nada, al menos puedo invitarte a  acompañarme a mi sueño… o a mi pesadilla.

¡Dios mío! Los arreadores, los de mandiles amarillos y guantes color naranja están aporreándoles en la cabeza a los seres tristes de la primera fila. Uno a uno va cayendo, abatidos por los certeros golpes que esos desgraciados descargan sobre su nuca.

 ¡Esto es horrible! Muchos sangran profusamente por la nariz y la boca, retorciéndose en interminables estertores; creo que algunos han defecado pues sus traseros, repentinamente aparecen manchados de una viscosidad gris verdusca.¡

Esto es una barbarie! Mientras sus cuerpos son arrojados en ese enorme perol lleno de agua hirviente, aún continúan convulsionando. No sé si pueda soportar permanecer en la expectación de tamaña brutalidad. El agua hirviente disuelve los ropajes blancos de los agonizantes seres tristes y una vez completamente desnudos y muertos, son halados por otro grupo, también de mandiles amarillos y guantes color naranja. Para ello se valen de esos filosos garfios que parecieran ser la prolongación de sus extremidades, por la habilidad con que desarrollan su macabra labor.

¡Maldición!  Están despanzurrándolos a la vez que tragan con avidez sus tripas y vísceras para luego colgar los cadáveres de esas vigas de metal brillante mientras la matanza continua con los de las filas siguientes. Los seres tristes miran todo pero ninguno protesta ni se resiste. Pareciera que todos ellos tuvieran untada en el alma la convicción de que fueron creados con el único propósito de cumplir este designio ¿O es que Dios, o quien sea que los creó, sólo instaló en sus cerebros tristeza y desconcierto y ni una pizca de entendimiento?

¡Amigo mío, creo que los de mandil amarillo y guantes color naranja nos han visto! ¡Están mirando en esta dirección! ¡Están señalando hacia nosotros! ¡Dios, vienen hacia aquí! ¡Nos han visto! ¡Larguémonos!

¡Maldita sea! Estas ramas y el follaje nos impiden alejarnos más de prisa. Los muy desgraciados se mueven muy de prisa. Están cada vez más cerca.

 ¡OH, Dios! ¿En qué momento se me cayó Osito azul? Debo volver por él, tengo mucho miedo pero no puedo dejarlo, es mi inseparable amigo, no puedo dejarlo en manos de esos carniceros.

La enmarañada vegetación me confunde y no logro ubicar la ruta por donde vine. Debo hallar pronto a mi amiguito…

¡OH, no! Pobre Osito… Llegué tarde. Lo encontraron esos asesinos de mandil amarillo y guantes color naranja… También a él lo están despanzurrando y devoran el relleno de sus entrañas. Se le cayeron los botones que tenía por ojitos y sin embargo puedo sentir cómo me mira desde el alma al tiempo que desde su hociquito  me lanza gritos silenciosos pidiéndome que me ponga a salvo -“Vete, huye, mi destino está escrito pero por favor, déjame marchar en paz sabiendo que estás a salvo”-

No sé si fue mi imaginación, mas les juro que vi ese acuoso salitre bajar por sus mejillas. No quería abandonarlo pero tampoco negarme a su pedido. De todos modos, su suerte estaba echada… Hubiera sido inútil intentar rescatarlo.

Corro, corro…corro sin parar. Me están siguiendo esos desalmados asesinos. También deben estar ávidos de mis entrañas, creo que me quieren engullir. No paro de correr, la adrenalina que me genera el pánico me permite marchar incansablemente buscando alejarme de quienes, imagino, me persiguen.

Corro, corro…corro sin parar…

Cuando siento que mi corazón y pulmones amenazan con estallar, voy menguando mi andar, cada vez más lento... más lento… Me pesa el cuerpo, me pesa el alma… Tengo los brazos caídos y arrastro los pies… No puedo respirar…me estoy…ahogando… caigo de rodillas y me llevo las manos a la garganta… Mi conmoción es insoportable… siento una terrible irritación en la garganta… ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Meto los dedos en mi boca y descubro que hay un cuerpo extraño que se extiende desde mi laringe hasta rozarme la lengua. Lo extraigo y… ¡Pero si es una pluma blanca! ¡Está empapada con mi saliva! No comprendo cómo llegó a mi garganta pero ahora me siento mejor, me parece que estoy a salvo a pesar de que la congoja no me abandona… hui dejando morir solo a Osito azul; soy un cobarde… si bien yo le escuché decirme que me fuera, que me pusiera a salvo…no debí hacerlo ¿Qué haré sin mi Osito azul? ¿Cómo continuar el destino convenido si me falta él?

…Vaya; creo que todo fue una pesadilla…

¿Pero dónde está Osito azul?

¿…Y esta pluma blanca…?

Continúa...




 (Pieza única. Año 2012. Medidas: 80 X 57 cms. Precio $.600 dólares americanos)




miércoles, 16 de febrero de 2022

LIBIDIFLOR




Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)






Ya no hay tiempo ni espacio. Sólo queda una profunda y sombría depresión donde no cabe más que la desesperanza. Apenas si puedo captar una que otra letra de las palabras de aliento que los AJENOS susurran: "Hay un jardín afuera… hay peces de colores surcando un cielo azul… hay amores luminosos aguardando tu miedo..." Como si las voces huecas pudieran fabricar las endorfinas que me fueron negadas ¿Crees que una hembra estéril podría parir sólo porque le soplas esperanza al oído?

*-Es cierto, ella está físicamente incapacitada de concebir, y tú no tienes la capacidad de ser feliz. Tu química vital te lo negó.

Así es, amigo ESPEJO… y tú tampoco tienes capacidad para detenerme, solamente puedes observarme. Con permiso… debo seguir cayendo...





     (Pieza única. Año 2010. Medidas: 80 X 57 cms. Precio $.600 dólares americanos)



martes, 15 de febrero de 2022

NAM ATOM PATHETIC




Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)





Cada paso que doy me demanda mayor esfuerzo, y aunque podría reírme en su cara y hacerle bromas a la muerte, lágrimas en mí afloran al sentir agarrotadas mis piernas y al no poder contener este temblor de mis manos. Mi magia se está yendo como el humo de mi cigarrillo que aunque barato y modesto, intenta vanamente devolverme mi frescura de superhombre; ese descaro ansiado que no me permite evidenciar mi fragilidad y que me anima a seguir fingiendo... que me alienta a continuar entre esta polvareda incierta, inventándome musas que a la carrera se van alejando de mí para inspirar a quienes ni siquiera necesitan inspiración, pues desconocen lo que es jugar a ser dioses.







(Pieza única. Año 2010. Medidas: 80 X 50.5 cms. Precio $.600 dólares americanos)




lunes, 14 de febrero de 2022

FESTIN MANICOMIAL




Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)





Al oír la oración de aquella niña, le di la espalda. Ahora mi sombra se proyectaba inmensa, tan larga como el camino que debía recorrer sin ella. Si hubo lágrimas del otro lado, no lo sé... pero de este lado hubo sudores fríos.

Han pasado mil vientos y ahora, nuevamente, la tengo frente a mí, quizás con las lágrimas de ayer. no lo sé... pero si sé de los mismos sudores fríos que ni sombra tienen este día.

Roza mi espalda. Quiero pensar que hay lágrimas del otro lado y que se mezclan con los sudores fríos de hoy…




(Pieza única. Año 2010. Medidas: 80 X 58 cms. Precio $.600 dólares americanos)


domingo, 13 de febrero de 2022

MORDER SIN DIENTES


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




"Yo, de arte quizás no sé nada, pero me lo tomo muy en serio pues, no lo tengo a flor de piel; lo extraigo desde muy, muy adentro mío".
Estas golosinas envenenadas que suelo repartir, las arranco de mi delirante inframundo.



(Pieza única. Año 2009. Medidas: 80 X 52 cms. Precio $.600 dólares americanos)



sábado, 12 de febrero de 2022

LA BATALLA DE LOS ARLEQUINES (Tríptico)


Ilustraciónes y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




-RECUERDA LA MONEDA BAJO TU LENGUA

 


Vienes desde muy lejos Likaón, de lugares que no recuerdas. Fuiste engendrado como luz; la luminosidad es tu naturaleza, por eso aúllas a la luna en medio de la noche, por ello temes ver la agonía del Sol, pero ahora me necesitas. Soy el ángel que viene por ti. Soy quien siempre estuvo a tu lado: fiel, leal, inseparable. Soy el ángel oscuro de tus pesadillas. Soy quien trae agujas y dagas para traspasar y agujerear tu cuerpecillo. Soy el ángel que merodea tu alma y "Tu aquí”. Soy quien se queda mientras otras alas huyen de tus manos. Soy la sombra velando tus desdichas. Soy quien motiva las mentiras con que fabricas tu auto sugestión.

Desde el inicio de los tiempos, cada paso que emprendiste se deslizó solo, huérfano, sin tibieza; sin siquiera levantar polvareda. Cada paso dado fue un destierro desprovisto de conocimiento, sin saber de dónde venías, ignorante del final de tu camino ¿Para qué levantar la mirada si al frente la nada es lo constante? Ni siquiera tienes la sensibilidad que amerita el abandono. Sólo se le puede quitar algo a quien algo tiene, pero… ¿A ti? ¿De qué se te puede despojar si nada te pertenece? Tenemos una cita impostergable. Te estoy aguardando…¿Trajiste lo que te pedí?

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-EL PROFETA Y LA LETRA VANA

 


-Que la niña no cese de tañer su laúd, que no deje de cantar, porque esas melodías también hablan de mí.

**¿Estás convencido que es el réquiem apropiado para despedirte? ¿Quieres irte oyendo su canción? ¿Para qué levantarías la mirada si las visiones de este mundo ya no son tuyas? Tú te estas yendo. Culmina tu última danza, Likaón. Tus piernas están flaqueando, tus brazos y manos se debilitan. Tu mirada se nubla; caes de rodillas y lloras en silencio.

-Que la niña no cese de tañer su laúd, que no deje de cantar, porque esas melodías también hablan de mí.

**Soy el único testigo de tu agonía, lobo errabundo. “Quien no ve, no quiere; y quien no quiere, no puede ver” .Aquí estoy. Yo sí quiero y puedo verte. Quiero presenciar tu caída y regocijarme con tu resurrección. “Nadie puede arrebatarte lo que jamás tuviste” Todo fue un sueño ajeno que por piedad te concedí. Toma mi mano y déjate llevar.

-Que la niña no cese de tañer su laúd, que no deje de cantar, porque esas melodías también hablan de mí.

**Eres un estúpido, Likaón. Te ofrezco el matadero, una palpable solución, pero te aferras a una nana de quimeras acunando tu entelequia.

¿Quién cometió el error de darle humanidad al lobo? ¿Quién te diseñó creyente? ¿Quién te hizo Quijote y demente? Soy tu final, soy tu muerte y vendrás a mí mirando pendular tus latidos del brazo de un farol.

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-YO REZO, YO TAMPOCO

 


Si muero, descansaré de esta existencia que me duele. Me iré sin haber defraudado al ángel. Él revoloteará entre mis cabellos y mi mente al partir. Lo sé…Si me sumo en la demencia, aunque se partan los baúles de mis demonios, no me enteraré. Serán mis torturantes quienes carguen el despojo de ese que alguna vez fui. Acaso, yo ría a carcajadas. Más, si recupero mi espada y armadura, vendré a luchar por ese ayer negado; abrazaré a los portadores de tibieza y correré sonriente en sentido contrario al viento. Cuando baje a los infiernos, lo haré rememorando al duende que reptaba sobre mi hombro cual oruga, alumbrando mi camino a seguir ¡Voy por ti,  Lucifer! ¡Suelta a tu jauría, que al final me ocuparé de ti!


(Pieza única. Año 2014. Medidas: 80 X172 cms. Precio $.1,500 dólares americanos)