Entrada destacada

Mostrando entradas con la etiqueta COMO SE GESTA UN DEMENTE.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta COMO SE GESTA UN DEMENTE.. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de marzo de 2024

¡LOCO! ¡CRAZY!






Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)

Video con muestra de parte de mi obra pictórica editada sobre la música del track "¡Loco! ¡Crazy!". Canción de mi autoría en composición y arreglos musicales, y que formara parte de la discografía de mi otrora banda "Brebaje", donde ejecutaba la guitarra lider.











lunes, 20 de noviembre de 2023

ESCLAVO DEL ROCK & ROLL- Video






Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)

Vídeo con escenas de presentación en vivo y muestra de parte de mi obra pictórica, editada sobre el track  "ESCLAVO DEL ROCK & ROLL", canción de mi autoría, en composición y arreglos, y que fuera parte de la discografía de mi otrora banda "BREBAJE" , donde también ejecutaba la guitarra líder. 









sábado, 16 de abril de 2022

SYBILA DEL PIE VARO




Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)






Tssschk…tssschk…tssschk… Era un sonido de origen neurológico que cada cierto tiempo, retumbaba dentro de su masa encefálica como heráldico aviso de que iba a entrar en un estado muy semejante al delirio, con alucinaciones que se mostraban tan reales que hasta parecían palpables.

La primera vez ocurrió cuando tenía trece años de edad. Estaba durmiendo en la habitación que compartía con su hermano mayor, cuando de pronto, empezaron los tssschk…tssschk…tssschk… que lo despertaron; o quizás no despertó, tal vez sólo era una realidad paralela incubada en su plano onírico. Abrió los ojos y notó en sus extremidades cierta resistencia a obedecer las órdenes de movimiento que su confundido cerebro les enviaba. Ensimismado en su lid por poner en actividad sus miembros volvió a cerrar los ojos para concentrarse y repotenciar su fuerza mental; era preciso gobernar sus facultades motrices, mas no dio resultado: sus brazos y piernas continuaron inmóviles haciendo caso omiso de su voluntad por imponerles obediencia. Inexplicablemente, no había desesperación ante la situación, incluso se volvía lúdica y entretenida aunque obsesiva esa búsqueda de conexión.

Sus pupilas debieron haberse dilatado al máximo, ya que pese a la oscuridad circundante, alcanzaba a distinguir cada elemento de la habitación. Su cuello y su cabeza no habían perdido movilidad, entonces, le resultaba más que sencillo girar hacia todos lados, haciendo un paneo visual del ambiente.

Podía ver su abdomen, y a los costados, sus brazos y manos; más allá diferenciaba en perspectiva sus rodillas y sus pies. Al frente estaba la cama donde reposaba su hermano arropado con la frazada que tenía estampada la imagen de un gran tigre de bengala. Al costado izquierdo lograba ver el enorme armario atiborrado de libros. A la derecha, la puerta de ingreso, y al costado, la ventana de vidrio con sus cortinas de tela que dejaban entrar tímidamente la luz de la calle.

Todo se mostraba tan real… Si hasta hubiera podido tocar cada objeto en caso de que sus miembros recuperaran la capacidad de moverse, pero toda tentativa por accionarlos resultaba inútil.

Fue esa percepción instintiva que suele avisarnos que estamos siendo observados la que lo indujo a levantar la vista hacia la cabecera de su cama ¡Y allí estaba! ¡Sí! Sobre la cabecera, en posición de cuclillas, ese horrible presencia demoníaca lo miraba fijamente a los ojos mientras se introducía el dedo índice derecho en una de sus fosas nasales. Todo su aspecto se asemejaba a una mezcla de buitre antropomorfo y murciélago burlón; sus fuertes patas, rematadas en poderosas garras, lo sostenían asido a la cabecera manteniéndolo firme, en tanto que agachaba su espantoso rostro para otearlo y olerlo, barriéndole el rostro con el tufo de su nauseabundo aliento. ¡Ahora sí que el pánico se había hecho presa del niño! Quiso gritar, pero su boca estaba impedida de articular sonido alguno. Pretendió mover sus brazos para golpear la cama y hacer ruido, con la intención de alertar a su hermano; intentó patalear con el mismo fin, pero ninguna porción de sus músculos y tendones correspondió a sus incitaciones. El infernal bicharraco permanecía mirándolo fijamente, deleitándose con el miedo extremo que le ocasionaba. Por momentos se acercaba más a su rostro, como para olfatear, exponiéndolo al vaho que despedía su exhalación ¿Cuánto tiempo duró esa desesperante tortura? …Es imposible de definir.

A continuación, vino el sosiego con la pérdida de la conciencia: esa muerte transitoria que ayuda a escapar de lo intolerable, la evasión hacia la negrura donde ya no hay miedos, la oquedad… la nada.

Al amanecer despertó sobresaltado por la angustia. Con agilidad, se sentó en la cama, y miró hacia la cabecera esperando hallar a la criatura, pero para su alivio, comprobó que ya no estaba. La habitación en su totalidad, estaba tal como la noche anterior, sólo faltaba el horrible visitante. Nunca contó a nadie la traumática vivencia, no lo creyó conveniente.

 Sin embargo, en los días subsiguientes, con calma fue conjeturando y buscando explicaciones a lo acontecido. No obstante, al no hallar nada razonable que respondiera al misterioso hecho, atribuyó lo ocurrido a visiones provocadas por algún desorden psicológico, producto de la ingesta de drogas que, desde hacía casi un año venía consumiendo de manera habitual. Así pues, le restó el peso espiritual que podría haberle acarreado la extraña experiencia, algo que dada su inculcada sensibilidad religiosa, obviamente le hubiera perturbado. Lo físico y mental, no le preocupaba mucho; tenía la idealizada convicción de que su cuerpo todo lo podía superar. -El bullente riego hormonal en los adolescentes, suele crear esa presunta infalibilidad-.

Muchas veces, a pesar de su acuciosidad, impropia para su edad, creía no entender nada. Había empezado a gestarse la idea de que todo lo que se mostraba ante sus sentidos como realidad, no se trataba más que de una farsa, un teatro inexistente que sólo estaba en su imaginación. -A lo mejor su familia: Padre, Madre y hermano, sólo se trataban de una mentira que su fantasiosa naturaleza había concebido como objetos en los cuales depositar su necesidad primigenia de amar, y de ese modo, tener un motivo para sufrir…-

...Se había empezado a gestar un demente.




















martes, 8 de marzo de 2022

PERDÍ MI LUCIÉRNAGA CELESTE


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía.

 (Derechos de autor, protegidos)






Pasaron días, pasaron noches; hubo días soleados, pero más de los otros… sin embargo la luz no pronunció palabra alguna. Hay veces en que las lágrimas son desplazadas por la razón, entonces es el momento de virar el rumbo y buscar esa misma voz, pero en otros labios.













domingo, 6 de marzo de 2022

UNO INDIVISIBLE




Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía.

Cap. 16 del libro "Delirios del Lirio"

(Derechos de autor, protegidos)




Nuestros diseñadores vinieron de arriba, de algún lugar del vasto Cielo. Muy lejos de ser Dioses, llegaron como portadores de la consigna de hacer de nosotros herramientas y mano de obra incondicional, que debía realizar las tareas consideradas por ellos como indignas para su investidura auto proclamada y auto conferida.

Así nos fueron escogiendo y seleccionando de entre las demás especies que de manera natural retozábamos en este trozo del universo.  Con paciencia y pericia de cirujanos nos fueron dotando de habilidades y capacidades calculadas, las cuales serían útiles a sus propósitos. Seriamos el esclavo perfecto. El que nunca reclama, pues tendríamos instalado el reflejo de que nacimos para servirles.

Forzando nuestra corriente evolutiva, nos donaron parte de su información genética, la cual nos inocularon como un paquete completo: Con habilidades, virtudes, defectos, deficiencias, y también sus intrínsecas taras.

**-¡Levántense! ¡Caminen! ¡Deténganse!

Esas ordenes eran constantes y recurrentes en el transcurso de nuestras agotadoras y repetitivas jornadas. “Los Comunes”, que era como nos llamaban Los Venidos de arriba, éramos atados por nuestros cuellos y arreados hacia los socavones en las entrañas de este mundo delirante. Allí se nos obligaba a extraer los trozos del metal dorado, tan apreciado por ellos…

El oro, el metal conductor por excelencia, es el más escaso y esquivo en el universo, pues debido a su peso, en el origen de los mundos, cuando estos eran masas líquidas e incandescente, se hundió refugiándose en los núcleos centrales de los planetas. En sus superficies quedó poco o nada del dorado metal nativo. El que se puede hallar y extraer de su superficie, es oro foráneo, producto de mundos, soles y estrellas que por su vejez explotan lanzando al espacio sus restos y escombros que caen en forma de aerolitos y meteoritos sobre los planetas que ya enfriaron parcialmente y solidificaron su cascaron exterior.

Entonces, la gran finalidad de re diseñarnos había sido la esclavitud; el empleo de nuestra fuerza física como herramienta desechable y fácilmente reemplazable. Quienes sucumbían en las faenas eran arrimados a un lado, e inmediatamente otros ocupaban el lugar de los caídos.

Yo estuve allí desde el inicio… He sido testigo en primera línea de todo lo ocurrido. Yo camine de la mano de esos patéticos remedos de Dioses. Quién sabe porque motivo, ellos me dieron un trato especial, me protegieron y me preservaron.

Demás estaría intentar convencer a los escépticos de que no soy un demente delirante que simplemente imaginó o soñó esta epopeya.

Cuando por defecto se dieron las desavenencias por lucha de poderes entre estos autoproclamados Dioses regentes, Los Comunes recibimos la dadiva del libre albedrio, mas esta no fue gratuita. Nos instalaron el discernimiento, pues debíamos luchar y guerrear por los intereses y convicciones del bando que se apoderara de nosotros…y para ello debíamos estar dotados de la capacidad de tomar decisiones mínimas.

Nos obligaron a enfrentarnos Comunes contra Comunes, en una guerra cruenta y completamente ajena a nuestra especie, pero determinante para la consecución de supremacía de alguno de los bandos de los Venidos del Cielo.

Vi morir como moscas a mis hermanos de especie en defensa de sus dueños de turno. Ni siquiera les dotaron de uniformes de lucha, sólo les pintaron los cuerpos desnudos, a unos con arcilla rojiza, y al bando contendor con arcilla gris.

Arriba, los Auto proclamados Dioses se enfrentaban desde naves similares a enormes platos flotantes que escupían fuego dejando estelas como marcas temporales arañando el cielo. Abajo, mis hermanos Los Comunes se trenzaban en encarnizadas batallas cuerpo a cuerpo, arrojándose piedras y palos en defensa de territorios y puntos clave que ni siquiera estaban destinados a pertenecerles. Sobre sus cabezas, los platos flotantes no cesaban de dispararse unos a otros, y ocasionalmente, desde sus vientres descargaban huevos de color negro, los cuales al estrellarse contra el suelo explotaban causando intensos efectos infernales, que chamuscaban y desintegraban a Los Comunes, diezmando así a mi especie.

Cuando cesaron las hostilidades, los pocos que quedamos sobre este trozo de mundo, no vimos ni vencedores ni vencidos, sólo quedo desolación y muerte entre mis hermanos…Y de los Venidos del Cielo no supimos más…

Había llegado el tiempo de reconstruir nuestro hábitat. Volver a hacer de la nada un mundo que nos cobije. Ardua labor, un trabajo titánico que debíamos empezar, pero sin la presencia de Dioses…Sólo con el recuerdo de su legado.

Empezamos la reconstrucción con nuestras manos desnudas. Poco a poco fuimos desarrollando técnicas y tecnologías que nos iban permitiendo avanzar la tarea con más eficiencia y rapidez. Lamentablemente nuestra esencia genética, alterada por los Venidos del Cielo. Junto a su ADN. que nos proporcionó inteligencia y habilidad, también nos trasplantaron su egoísmo y su codicia desmedida. Los Comunes igualmente habíamos desarrollado el afán de explotar el esfuerzo físico y mental ajeno. El ansia de generar servidumbre también estaba latente en nosotros.

Aparecieron las clases sociales, las castas de poder; el enriquecimiento de pocos y la miseria de muchos.

Por alguna extraña razón, mi envejecimiento se había estancado. Quizás adrede o quizás por error, Los Venidos del Cielo negaron a mis células el deterioro que debería reclamar el paso del tiempo. Esa característica me mantuvo en un plano analítico. Mi terca estadía en este mundo me permitió acumular conocimiento, y quizás algo de sabiduría. Eso les dio un brillo diferente a mis ojos. Mis hermanos de especie, tanto los poderosos como los miserables, cuando por azar se topaban conmigo, se sentían, algunas veces fascinados, otras veces atemorizados por mi mirada, ello me procuró un estigma de misterio e invulnerabilidad.

Mi constante migrar fue determinante para que nadie supiera o sospechara jamás de mi inmunidad al paso del tiempo. Viví mil vidas, y en ninguna envejecí ni morí… Siempre observador, siempre necesario y oportuno… Siempre un tanto ajeno…

Infinidad de veces mis sentidos han percibido, visto, olfateado y escuchado guerras y gritos de libertad contra el yugo de tiranos y opresores, mas, a desdén de esas innumerables contiendas, poco o nada ha variado. Cambian los contextos, los actores y los escenarios, pero la situación es repetitiva; un círculo vicioso, como si la vida de Los Comunes, que hoy preferimos llamarnos humanos, cayera en un bucle sin fin.

La automatización llegó como respuesta ante la búsqueda de alternativas a los reclamos y el descontento de las masas destinadas a proveer el esfuerzo físico necesario para el desarrollo y crecimiento económico de unos cuantos.

Las castas de poder, lejos de hacer inclusión de sus trabajadores en la repartición de sus ganancias, optaron por elaborar complicadas piezas de metal, y con ellas fueron dando forma a brazos y piernas que iban implementando con animación artificial cada vez más compleja, tratando de imitar articulaciones y movimientos similares a los nuestros. De esa manera fueron reemplazando y prescindiendo de su servidumbre humana. Ya nadie recordaba los inicios de esta epopeya; ese punto en el cual, una vez, juntos, emprendimos la reconstrucción de este mundo, apenas con nuestras manos desnudas como herramientas, y con el sueño de una vida en armónica convivencia.

Las clases trabajadoras se vieron paulatina y sistemáticamente reemplazadas por las que inicialmente fueron llamadas máquinas. Estas sufrían una evolución cada vez más acelerada. Sus acciones y funciones alcanzaban niveles de sofisticación realmente alucinantes. Esos armatostes podían realizar los movimientos más complejos con inusitada precisión y con la fuerza equivalente a la de muchísimos hombres. Las máquinas habían desplazado a la fuerza física que alguna vez fue el preciado aporte de los humanos. Ahora sólo bastaba la acción de unos cuantos individuos encargándose de enviar órdenes a distancia a las marañas de brazos y piernas mecánicas. Cuando lograron dotar a estas máquinas con ciertas inteligencias artificiales, entonces se las denominó Bots.

Mientras, afuera, legiones de humanos desocupados, hambrientos y desesperados no lograban entender para qué se producía tanto, si eran tan pocos los que tenían el acceso para adquirir y consumir lo producido.

A la par con estos gigantescos avances tecnológicos en la automatización de la producción, los estudios sobre manipulación de nuestra esencia, habían avanzado a pasos agigantados. Los eruditos le llamaban medicina, y en sus albores tenía como finalidad aliviar los dolores físicos, pero poco a poco fue haciéndose más y más invasiva, hasta llegar a reemplazar órganos…y porqué no, también tuvieron el atrevimiento de experimentar a re diseñarnos. De manera subrepticia, equipos de humanos altamente especializados empezaron a manipular nuestras conexiones internas, nuestros pensamientos, nuestras percepciones…nuestros sueños. A la postre, los Señores del Poder hicieron de estas prácticas, operaciones legales cuyo monopolio de licencia les pertenecía exclusivamente a ellos.

La hibridación entre máquina y humano se hizo común. Así conseguían fuerza y potencia, y a la vez autonomía utilitaria. Los órganos humanos que generaban el pensamiento eran cercenados, y luego insertados en cuerpos metálicos. El resultado fue lo que ellos llamaron Cyborgs: Maquinas dotadas de un cerebro humano, autónomo e inteligente, o cerebros humanos inteligentes dotados de cuerpos metálicos virtualmente indestructibles.

Para la conversión a Cyborg, escogían a las mentes humanas más brillantes. Algo de eso debía tener yo. Pues un día me durmieron, y al despertar era esto: Un cúmulo de ideas, recuerdos y conocimiento atrapados en un cuerpo de metal, al cual podía gobernar a mi antojo, pero siempre al servicio de los Grandes Señores.

Nuestra misión heredada de los Venidos del Cielo se estaba consolidando en una realidad, el Ente Perfecto, inteligente y de cuerpo casi indestructible…Y con capacidad para replicarnos, y hacer de cada replica posterior, un ser mejorado con respecto a su antecesor.

Ahora estábamos listos para emprender el viaje de retorno al cielo, llevando con nosotros la semilla de aquellos que una vez vinieron del Cielo y empezaron este juego de creerse Dioses…

Los Comunes, mis hermanos que luego pasaron a llamarse humanos casi se habían extinguido, ellos quedaron atrás…quizás volverían a repetir el ciclo y nuevamente intentarían repoblar este mundo, que nosotros Los Cyborgs, junto a nuestros patrones, los Poderosos Señores, estábamos prontos a abandonar.

Antes de nuestra partida, una estela de plumas blancas marcó los pasos de mi rumbo hacia la nave que nos llevaría hacia los cielos…

Aquí concluyo mi narrativa, pues lo que continúa es una historia que ya no pertenece a este lugar…

Continúa...

















lunes, 28 de febrero de 2022

ESTE VECINDARIO DONDE COMEMOS PECADOS


IIustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




Ya puedes estar tranquilo, ya no hay que temer. Viajé hacia CERTEZA y puedo jurarte que todo esto no es más que un sueño, me estás soñando a mí. Lo que leíste sobre transverberación nunca fue escrito, lo que vociferó la guitarra de Hendrix nunca fue tocado, tu andar nunca fue caminado… ni siquiera tus dolores fueron sentidos nunca, tus retinas jamás miraron nada, las injurias y cobardías de Carlos M. Salazar Ramirez nunca fueron pronunciadas. Todo es irreal. Ya no debes preocuparte por si cuando no estés más aquí el mundo pueda ser o no diferente, porque nunca te irás… porque nunca estuviste AQUÍ…porque AQUÍ nunca existió… Porque todo es sólo el sueño de un soñador que nunca soñó. Allá afuera, sin más, hay un humo verduzco que carece de humareda y no tiene color.

Lo siento, loco mío pero debía decírtelo. Estoy cansado de no existir y tú te empeñabas en mantenerme vivo… Lo siento… Lo siento…





















domingo, 27 de febrero de 2022

DEDOS DEL ANGEL ARQ. Y LA ALIANZA CON LOS CABELLOS DEL SOL


IIustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




Arañamos una fecha implorando al hacedor de hombres, al diseñador de vidas. Si hay magia, si hay la tentación de morir y renacer a cada instante, que desafinen en sus cantos las sirenas… pues se equivocaron de pregón. Que vengan esos días en color azul pastel, aquí aguardaremos sentados sobre estas frías rocas; hemos de entibiarlas pues serán el lecho donde un sueño ha de reposar…


















VERSOS EXTRAVIADOS


IIustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




-Han puesto chasquidos de piedras, tintineo de monedas, voces de calumnia y mentira en mi camino. Intentan evitar que lleve a cabo la misión que se me encomendó: Entregar los mensajes que me dicta “EL GRANDE

*-¡No te quejes! Eres león, ellos… simples hienas. Por eso ríen cuando no amerita risas; envidian el brillo que te da la luz que estigmatiza a los diferentes; tu mirada les asusta, y tu ruido les perturba, pues no lo entienden…

- Pero… Soy el portavoz de un alarido que quizás no debió ser gritado aún. No sé si tenga fuerzas para continuar mi rol de eco…

*-Lo harás, lo harás… El camino que estás haciendo con tu andar, en su momento servirá de piso, para que los intolerantes de ahora retocen. El “SENDERO PARA VOCES MUDAS” ya tiene tus huellas.

- Déjame descansar.

*-¡No amigo mío! Debes levantarte ahora mismo y continuar; esas hienas quedaron atrás pero aparecerán fieras y envidias nuevas.

















miércoles, 16 de febrero de 2022

LOS CARDENALES VAN AL SUR


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




Caminarás entre piedras y polvo, pero tu mirada siempre virará hacia arriba, hacia donde no ven los rastreros, hacia donde puedes ubicar deidades. Ahí te sientes grande…Ahí eres pequeño… Ahí eres imperceptiblemente inmenso...






















LIBIDIFLOR


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)






Ya no hay tiempo ni espacio. Sólo queda una profunda y sombría depresión donde no cabe más que la desesperanza. Apenas si puedo captar una que otra letra de las palabras de aliento que los AJENOS susurran: "Hay un jardín afuera… hay peces de colores surcando un cielo azul… hay amores luminosos aguardando tu miedo..." Como si las voces huecas pudieran fabricar las endorfinas que me fueron negadas ¿Crees que una hembra estéril podría parir sólo porque le soplas esperanza al oído?

*-Es cierto, ella está físicamente incapacitada de concebir, y tú no tienes la capacidad de ser feliz. Tu química vital te lo negó.

Así es, amigo ESPEJO… y tú tampoco tienes capacidad para detenerme, solamente puedes observarme. Con permiso… debo seguir cayendo...
















martes, 15 de febrero de 2022

NAM ATOM PATHETIC


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)





Cada paso que doy me demanda mayor esfuerzo, y aunque podría reírme en su cara y hacerle bromas a la muerte, lágrimas en mí afloran al sentir agarrotadas mis piernas y al no poder contener este temblor de mis manos. Mi magia se está yendo como el humo de mi cigarrillo que aunque barato y modesto, intenta vanamente devolverme mi frescura de superhombre; ese descaro ansiado que no me permite evidenciar mi fragilidad y que me anima a seguir fingiendo... que me alienta a continuar entre esta polvareda incierta, inventándome musas que a la carrera se van alejando de mí para inspirar a quienes ni siquiera necesitan inspiración, pues desconocen lo que es jugar a ser dioses.