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sábado, 7 de junio de 2025

SOPA FRÍA




Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía.


  (Derechos de autor, protegidos)



Llevábamos varias semanas juntos, mas todo indicaba que ninguno sabía absolutamente nada de los otros dos. En todo este tiempo ninguno habíamos sido capaz de articular palabra alguna. Cuando hacíamos contacto visual, solo nos limitábamos a agachar la mirada y llorar. En medio de tamaña destrucción y desolación, nuestro shock parecía imposible de ser superado ¿Por dónde iniciar el comienzo de algo? En todos estos días no habíamos visto a nadie más en pie, aparte de nosotros tres. Entre los escombros apenas si se distinguían algunos cuerpos mutilados que el polvo que traían los ventarrones, rápidamente iba cubriendo, restándoles contraste con el paisaje.

Luego de las repetidas explosiones nucleares, solo vi un gran resplandor enceguecedor seguido de una intensa oleada de calor; cuando abrí los ojos, ya estábamos allí los tres, frente a frente, y sin entender en concreto que había ocurrido.

En el perímetro había paquetes de galletas y botellas de agua desperdigados en el piso; quizás eso nos motivaba a mantenernos en el lugar; aunque en un mundo inerte como el que teníamos delante ¿A dónde podríamos ir…?

Una mañana vimos flotando en el cielo un cuerpo inflado como un globo, con las piernas y brazos extendidos, que los vientos empujaban por sobre nuestro emplazamiento. El contexto en general era delirante, era factible que en medio de tamaño desastre, hubiésemos extraviado la cordura, y estuviéramos alucinando. Unos gallinazos cual si fueran parásitos, se posaron sobre las espaldas, del ente volátil, y estuvieron picoteándolo. Nosotros boquiabiertos nos limitamos a observar la escena; hasta que, quizás por el accionar de los picotazos o por el calor abrazador del mediodía, el cuerpo explotó en el aire y sus restos se precipitaron a tierra muy cerca nuestro.

Sin mediar palabra, los tres corrimos hacia el lugar de la colisión. Lo que hallamos fue un amasijo de carnes putrefactas, pero para nuestro desconcierto, lo que por lógica debería ser un cadáver, aún latía; y aspiraba y expiraba aire por donde podía, provocando un ruido similar al de los ronquidos que emite un adulto al dormir.

Lo primero y lo único que se me ocurrió decir fue - ¡Es un Durmiente! – Mis dos compañeros solo me miraron…y envueltos en nuestro mutismo acostumbrado emprendimos el retorno hacia nuestro punto de estadía…

Los días transcurrieron su curso, hasta que una mañana fui despertado por los gritos de mis compañeros - ¡¡Los Durmientes!! ¡¡Vienen más Durmientes!! – Sobresaltado, me incorporé mirando al cielo en la dirección que ellos señalaban, y efectivamente varios de esos globos humanos con los brazos y piernas extendidas venían flotando sobre las ráfagas de viento. Esta vez las bandadas de aves carroñeras se habían multiplicado y competían por un espacio donde picotear, y así participar del festín.

Nosotros observábamos estupefactos las ocurrencias. Calculo que esta vez el número de Durmientes superaba el centenar de individuos. Al igual que la vez anterior, bien por acción del calor o por los repetidos picotazos de los gallinazos, los Durmientes, que ya sumaban varios cientos, empezaron a explotar en el aire, y venirse al piso en caída libre. Esta vez, ni mis compañeros ni yo tuvimos el impulso de correr a ver a los que, tras explotar en el aire, caían a tierra.

-Pobres Durmientes…- Pronuncié sin esperar recepción ni respuesta; más era mi ánimo de soliloquio. Había empezado a rebuscar en mi interior una explicación a los hechos de los que éramos testigos, y a la vez protagonistas…

De pronto di rienda suelta a una perturbada locuacidad -En medio de este mundo plagado de muerte es probable que los cielos y los infiernos se hayan quedado sin espacio para albergar más almas, y estos pobres infelices estén condenados a vagar como Durmientes en este limbo desquiciado- Cuando miré a mis compañeros, ambos miraban al suelo, y parecían no haberme escuchado…

-Es posible que yo sea un Durmiente putrefacto, y todo este contexto delirante, no se trate más que de otra de mis pesadillas…-








domingo, 15 de septiembre de 2024

VIRUS LETAL





Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)


Vídeo con una muestra de parte de mi obra pictórica surrealista, editada sobre el track  "VIRUS LETAL", canción de mi autoría en composición, letras y arreglos, y que fuera parte de la discografía de mi otrora banda "BREBAJE" , donde también 
ejecutaba la guitarra líder. 











viernes, 2 de agosto de 2024

QUIERO BAILAR ROCK & ROLL






Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)


Vídeo con una muestra de parte de mi obra pictórica surrealista, editada sobre el track  "QUIERO BAILAR ROCK & ROLL", canción de mi autoría, en composición y arreglos, y que fuera parte de la discografía de mi otrora banda "BREBAJE" , donde también ejecutaba la guitarra líder. 











domingo, 17 de marzo de 2024

¡LOCO! ¡CRAZY!






Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)

Video con muestra de parte de mi obra pictórica editada sobre la música del track "¡Loco! ¡Crazy!". Canción de mi autoría en composición y arreglos musicales, y que formara parte de la discografía de mi otrora banda "Brebaje", donde ejecutaba la guitarra lider.











lunes, 20 de noviembre de 2023

ESCLAVO DEL ROCK & ROLL- Video






Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)

Vídeo con escenas de presentación en vivo y muestra de parte de mi obra pictórica, editada sobre el track  "ESCLAVO DEL ROCK & ROLL", canción de mi autoría, en composición y arreglos, y que fuera parte de la discografía de mi otrora banda "BREBAJE" , donde también ejecutaba la guitarra líder. 









lunes, 24 de abril de 2023

FLOR Y MIEL






Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)

Vídeo como muestra de parte de mi obra pictórica y musical, editada sobre el track  "FLOR Y MIEL", canción de mi autoría, en composición y arreglos, y que fuera parte de la discografía de mi otrora banda "BREBAJE" , donde también ejecutaba la guitarra líder. 







viernes, 4 de marzo de 2022

PONTE EN LA FILA






Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)



Video con parte de mi obra pictórica editado sobre el track con el título "Pónte en la fila". Canción de mi autoría en composición y arreglos, ademas de la ejecución de la guitarra líder. Todo ello con mi otrora banda "Brebaje". Quizás sea la más emblemática de lo que alguna vez fue mi discografía.





miércoles, 2 de marzo de 2022

NO QUIERO VER






Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía)

Vídeo  muestra de parte de mi obra pictórica, editada sobre el track  "NO QUIERO VER", canción de mi autoría, en composición y arreglos, y que fuera parte de la discografía de mi otrora banda "BREBAJE" , donde también ejecutaba la guitarra líder. La voz en esta oportunidad recayó sobre la responsabilidad de F. Vargas





miércoles, 16 de febrero de 2022

LOS CARDENALES VAN AL SUR


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




Caminarás entre piedras y polvo, pero tu mirada siempre virará hacia arriba, hacia donde no ven los rastreros, hacia donde puedes ubicar deidades. Ahí te sientes grande…Ahí eres pequeño… Ahí eres imperceptiblemente inmenso...






















LIBIDIFLOR


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)






Ya no hay tiempo ni espacio. Sólo queda una profunda y sombría depresión donde no cabe más que la desesperanza. Apenas si puedo captar una que otra letra de las palabras de aliento que los AJENOS susurran: "Hay un jardín afuera… hay peces de colores surcando un cielo azul… hay amores luminosos aguardando tu miedo..." Como si las voces huecas pudieran fabricar las endorfinas que me fueron negadas ¿Crees que una hembra estéril podría parir sólo porque le soplas esperanza al oído?

*-Es cierto, ella está físicamente incapacitada de concebir, y tú no tienes la capacidad de ser feliz. Tu química vital te lo negó.

Así es, amigo ESPEJO… y tú tampoco tienes capacidad para detenerme, solamente puedes observarme. Con permiso… debo seguir cayendo...
















martes, 15 de febrero de 2022

LA REINA LAGARTA SE QUITO LA PIEL (Video)




Video (Música e imágenes de Oswaldo Mejía) 



Muestra de parte de mis obras pictóricas sobre el fondo de la canción de mi autoría en composición y arreglos musicales, "La Reina Lagarta se quitó la piel", la cual es parte de la discografía de mi otrora banda "Brebaje", donde ejecutaba la guitarra líder.






lunes, 14 de febrero de 2022

MELANCOLÍA DEL MAGO


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)




He caminado de manera incesante, cerca de cuatro mil años, por este polvoriento mundillo de apenas trece metros cuadrados, yendo de aquí para allá, siguiendo una voz de sirena apenas audible pero encantadora. Si suena al sur, hacia el sur voy; si suena al norte, hacia el norte voy. No importa de qué punto proviene la voz, yo siempre voy en su busca, pues aunque jamás escucho qué me dice, es un llamado feromonal al que no puedo ni quiero resistirme. En un lugar tan pequeño y solitario, esa encantadora voz es la razón de mi existir, es lo único que me tiene ocupado, es lo que me mantiene en este persistente celo que no puedo aplacar, ni cuando levanto mi mirada hacia esas tres lunas ninfómanas que iluminan mis cielos, pero que nunca podrán consolarme, ya que esa luz celeste que irradian constantemente, las aleja de mis manos. Mmm… Ahora debo irme, puesto que desde el oeste, me llama la encantadora voz de sirena… ¡Ya voy! ¡Ya voy!














SE ROMPIO EL KRYSTAL


Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía

Cap. 2 del libro "Delirios del Lirio"

(Derechos de autoría reservados)



Sí, yo soy el guardián de tus recuerdos, se todo de ti pues siempre estuve dentro ti. Soy el farol que recorre los lugares más oscuros y recónditos de tu subconsciente. Soy quien te alcanzará añoranzas que motivarán tu llorar. Las lágrimas son necesarias para lavar y enjuagar el espíritu. Soy el que te facilitará los remordimientos a los que te regirás para evitar tu reincidencia. Soy también el que traerá a tu mente momentos gratos del pasado con los que dibujarás efímeras sonrisas en tu semblante. Fabricaré tus alter ego  y la mitomanía con la que enfrentarás tus desazones y adversidades cuando la vida se te presente miserable y  hasta de aspecto  inmanejable. Soy el responsable de todas las mutaciones por las que transitaste mientras fui moldeando lo que se me encomendó hacer de ti.

Voy a contarte cómo de un minúsculo trocito de polvo me di a la tarea de modelar la torre que ordenará el curso de los vientos que soplarán las orejas de los buscadores inquietos... Que parirá mundos fantásticos testimoniando de ese modo, que mi obra no fue la edificación de un hombre más: Tú serás único e insustituible. Otros harán obras magnánimas, pero ninguno podrá hacer lo que es de tu ley.

… Flotas en un mar amniótico, que te provee de paz y plenitud. Tan sólo eres un punto en la inmensa línea de la vida pero ya estoy enquistado en ti…Soy la CIRCUNSTANCIA  misma, soy tu creador, y a la vez soy tu creación.  En cambio, la soledad es toda tuya, de ella te nutres, mas no le temes pues es una soledad tibia y acogedora que te permite parasitar agradablemente. El bulbo que te contiene está brindado a ti y a merced de mi labor como tu fabricante. Te sientes muy bien agitándote como pez pero ello no puede ser por siempre. Debo prepararte para las nuevas etapas y espacios que se avecinan, y para eso tengo que ir variando de manera gradual tu estado elemental; adicionando a tu ser piezas e ingredientes  que irán desde lo más simple a lo más complejo. Debo ser muy cuidadoso en cada uno de los trazos de tu diseño, porque si algo fallara, todo lo que podría hacer luego, seria pedirte perdón en silencio… ¿De qué serviría si ya no se podría remediar lo mal hecho? Mejor ser cuidadoso…

Has crecido mucho. Siento el inmenso orgullo de ser el arquitecto que va ensamblándote y forjándote. Mis plazos son muy estrictos, entonces debo esmerarme por lograr la meta de un modo rápido y eficaz si no quiero fracasar, y no existe entre mis expectativas la posibilidad al fracaso.  Ya estás casi listo para el primero de los fines. A partir de este, tu existencia estará plagada de finales y despedidas, cada una regada de llanto, ungida en  sufrimiento… y sin retorno. Cada vivencia será clavada en tu alma como una estaca que no puede extirparse… deberás aprender a vivir con esa premisa. Cada una de estas etapas será una muralla por saltar de manera indefectible. No te angusties, estoy dentro de ti para ayudarte a sobrellevar el estigma ¿Recuerdas que soy tu creador y tu creación a la vez? No puedo apartarme de tí… estoy eternamente en tu interior…para moverte y estimularte hacia tu contexto exterior. Acabo de instalarte la “anfibiedad” pues tu tiempo aquí está por culminar y la necesitarás para el instante que se te avecina. Tu modo de respirar está a punto de variar radicalmente. Y esto es necesario, créeme.

¡Ahora prepárate! Vas a enfrentarte por primera vez al terror, el desconcierto y el dolor. Discúlpame por no evitar que pases este mal rato. La vida te será una seguidilla de duras experiencias. Es preciso que pases por ellas o jamás alcanzarás cielos más amplios que esta reducida cúpula que te cobija.

¿Percibes la violencia? Se empieza a manifestar.  Te va  envolviendo en su rojo manto de sangre,  carcomiendo cada uno de tus sentidos ¿Notas como todo se contrae a tu alrededor? Enormes fuerzas te estrujan, friccionan y zarandean tu, hasta ahora, inmaculada piel. No entiendes ni comprendes nada. Siempre te resultara inentendible e incomprensible lo desconocido.

¡Es tan brusco y repentino todo! Te supones solo… tú y tu pánico, nada más. Ya ni me escuchas ¡Debes salir de allí! ¡Sal de allí! ¡Saaaaaaaal!

De esto te hablaba. Te presento al terror, el desconcierto y el dolor. Ellos y yo  iremos de la mano contigo de aquí en adelante, seremos tu inquebrantable compañía. Me duele hacerlo, no me complace verte sufrir pero es mi tarea grabarte en el alma los traumas que irás incorporando a tu reservorio de penas, y lo haré con hierro candente o corremos el riesgo de la oquedad que te convierta en un muerto en vida.

Acércate, también debo calzarte el traje de reptil. Las puertas de acceso a la demencia están abiertas para ti ¿Te atreves a cruzarla o debo empujarte? Deja de mirarme así. Haces que me sienta como si fuera tu verdugo. Cuando tu mente se abra a la luz, entenderás que todas estas transiciones fueron por tu bien.

La locura es una de las alternativas de protección y defensa a la que podrás recurrir cada vez que nuestra mutua connivencia te resulte insoportable.

Tu pecho quiere estallar, te desesperas, no puedes respirar. Estás por abrir la siguiente puerta; no te desesperes, vas bien, ya perdiste la cordura, eso preservará mi obra: Tu vida.

Llora si lo necesitas, llora, que el vaivén de las contradicciones también se enjuaga con llanto.

Ya pasó todo y ocurrió tal como estaba planeado. Relájate, cierra los ojos, respira lentamente y déjate llevar por el letargo…duerme… duerme…duerme…

Voy a introducir en tus sueños, la visión de “mamá coneja” empujando el cochecito en el que lleva a sus dos crías sonrientes, será un reflejo al que podrás acceder como posibilidad de sosiego.

Tranquilo, iré quitando una a una las escamas de reptil que se adhirieron a tu piel. Mañana querrás dormir colgado del techo y debo disponerte para ello, debo hacerte retraído, imaginativo, soñador y filósofo. Si tienes que ir por el mundo mordisqueando sabores y sinsabores, debo proveerte de una magnifica dentadura para que muerdas la vida, sólo así sabrás a qué sabe. Quizás en algún momento requieras alas para lanzar al viento tus ideas y hacer volar tus sueños. En mis ratos de ocio las confeccionaré y estarán listas para cuando llegue la ocasión.

Ya ves que tus manos son bellas y habilidosas, dotadas con dedos como los de un pajarillo. Todo lo que toques llevará la estampa de tu magia. Te otorgué un espíritu disconforme, ansioso e insatisfecho pues aunque estés aquí, no eres de aquí, nunca te sentirás cómodo; tu norte es diferente, no lo pierdas, no hay remplazo. Eres un transformador, un innovador, un débil súper hombre sin tiempo, por eso ni las más sonoras carcajadas que irrumpen, insolentes de tu garganta, logran opacar la profunda tristeza de tu mirada.

Sé que es mucho el peso que llevas sobre tus hombros pero no te quejes, es el rol que se te asignó, para ello te estoy preparando con esmero y devoción ¿Crees que fui cruel cuando siendo apenas un niño te puse cara a cara frente al rostro de la muerte? ¿Crees que gocé cuando borré uno de los conejitos del cochecito que empujaba mamá coneja? Fue una durísima lección que tuviste que pasar, una prueba necesaria para merecer la piel de león que ahora ostentas. Apenas ayer fuiste brioso corcel corriendo orgulloso contra el viento, devorando el tiempo y adiestrando  tus patas para dejar huellas imperecederas en el camino.

Tampoco esperes que me disculpe por no haberte presentado el amor en el tiempo cronológico debido. La carencia de ese sublime sentimiento, motor que debió proporcionarte felicidad y deseos de vivir, también fue parte de tu formación. ¿Crees que me ensañé contigo? Soy todo y soy nada… ¡Soy la circunstancia misma!

Ahora ya estás apto. Fuiste superándote día a día en la dura  prueba de vivir mil vidas e innumerables mutaciones; te reconoces como un comedor de pecados; eres un sorprendente repartidor de esperanzas, contención y palabras de aliento. Eso es lo que construyes.

 La torre que ordenará el curso de los vientos y parirá mundos fantásticos para que en ellos retocen los buscadores inquietos, está casi concluida. No eres de aquí…no obstante, eres hijo de hombre… y todo hijo de hombre tiene derecho a conocer el amor para conformar una unidad con la otredad, pues únicamente desde el complemento sientes la plenitud de concebirte completo… y yo te quiero completo.

Sólo una cosa me  falta para culminar mi obra: colocar este último ladrillo ¿Estás listo para el gran momento?

Dibújame al ángel que deseas amar y yo te lo daré para que puedas lamer la dicha de saberte concluido, más no te aferres a él, quizás tenga otros cielos que surcar ¿Recuerdas que te hablé de los finales y las despedidas regadas en lágrimas, investidas en sufrimiento y sin lugar a retorno? Yo no quisiera que fuera así pero no soy quien determina las pruebas, tan sólo soy el que te las muestra. Al colocar este último ladrillo abro la posibilidad de herir tu pecho y provocar el derrumbe de lo que con tanta devoción construí pero no es mi misión evitarlo.

Quédate quieto un instante, quiero grabar tu figura en mi memoria. Si no eres demasiado fuerte para soportar la más duras de las experiencias -el amor de pareja-  es posible que te derrumbes… me apenaría mucho no tener un recuerdo nítido de lo que fui capaz de construir.

Voy a colocar el último ladrillo de tu estructura… pero antes voy a entregarte esta pluma con la que secarás tus lágrimas y recordarás, de modo subliminal, quién eres y a qué has venido…no la pierdas o… que Dios se apiade de ti…  

Continúa...












FESTIN MANICOMIAL


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)





Al oír la plegaria de aquella niña, le di la espalda. Ahora mi sombra se proyectaba inmensa, tan larga como el camino que debía recorrer sin ella. Si hubo lágrimas del otro lado, no lo sé... pero de este lado hubo sudores fríos.

Han pasado mil vientos y ahora, nuevamente, la tengo frente a mí, quizás con las lágrimas de ayer. no lo sé... pero si sé de los mismos sudores fríos que ni sombra tienen este día.

Roza mi espalda; sin palabras, ya sin mirarnos. Quiero pensar que hay lágrimas del otro lado y que se mezclan con los sudores fríos de hoy…


















ESCUELA DE PROFETAS




Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía

(Derechos de autoría, reservados)

Cap. 1 del libro "Delirios del Lirio"




En un banquito de cortas patitas estaba sentada aquella niña de mirada distante y sonrisa con ausencia de alegría. Sus piernitas flacuchas de huesudas rodillas se unían, mientras las canillas se separaban dando forma a  esa particular figura en “A”, pues sus piececitos se hallaban girados hacia adentro tocándose  los deditos de ambos pies. El cuadro era cómico, tierno y al mismo tiempo… desolador.

A pocos metros de altura sobre ella, una espesa y gris nube de no más de ochenta centímetros, lloraba gotas gélidas que empapaban a la niña.

¿Cómo podía ser que en un día tan soleado y atractivo para vivirlo plenamente, aquella nubecilla gris se empecinara en propinarle una lluvia exclusiva e incesante a la niña de mirada ajena y distante? ¿Es que acaso hay seres humanos que nacen y viven con tormentas sobre sus cabezas?

Largo rato estuve observando con minucioso detenimiento a la niña sentada en el banquito en medio de la plazuela con su nube gris goteando sobre ella. Por sus dorados cabellos recogidos en desordenadas trencitas y su carita de piel extremadamente blanca se deslizaban manantiales de agua que presumo, caían unificándose con sus lágrimas, casi como queriendo ocultarlas.

Pude haberme largado ¿Qué necesidad tenía de entrometerme en sufrimientos ajenos cuando tenía más que suficiente con los propios? Y sin embargo, no tuve el valor…no pude… Mi corazón oprimido me decía “Ella es”. Ni por atisbo podía sospechar quién era “ella” pero  con cada latido, mi cerebro iba obnubilándose más y más. No había modo de utilizar la razón pues a cada segundo se iba apoderando de mí la certeza de que era “ella”…ella era vital ¿Para qué, por qué? ¿Cómo podía saberlo? Desde la sinrazón, algo me impulsaba a acercarme. Cuando estuve frente a ella, a centímetros de su humanidad, no supe qué decir, escuetamente me quedé observándola. La niña de trencitas enmarañadas se rascó la rodilla derecha. Pude apreciar su rostro; la sonrisa dibujada no estaba más, la lluvia la había borrado. De repente pero con suma lentitud, elevó su cabecita hasta hundir su triste mirada en la mía. Delineó una amplia sonrisa y gritó:

- ¡Papá!- pegó un brinco y se abrazó a mi cintura. Como por obra de arte y magia, la nubecilla gris que hasta ese momento había estado sobre ella, se evaporó.

-¿Quién eres, pequeña? No te conozco- traté de liberarme de esos bracitos enclenques pero ella se aferró con más ímpetu y volvió a mirarme fijamente a los ojos.

-¿No me reconoces, papito? Soy tu hija. Te estaba esperando, sabía que vendrías por mí… y viniste.

Fue entonces que recordé que había acudido a la plazuela porque esa mañana, a la hora de afeitarme, hallé pegado al espejo con un trocito de cinta adhesiva, un papelito donde se leía “El destino aguarda por ti en la plazuela”… y aquí estaba…quizás esta niña era el destino que me estaba aguardando. No había otras personas, objetos o circunstancias a mí alrededor. Hacia cualquier punto que dirigiera mi vista y el resto de mis sentidos, no había nada, absolutamente nada, como si el espacio se limitara a ella y el banquito, como si un vendaval hubiera disipado el escenario dejándonos sólo a los dos, enfrentados, mirándonos.

Tomé a la niña de la mano y comenzamos a caminar. Mientras yo iba encerrado en un mutismo analítico que escarbaba en mi entelequia, tratando de hallar explicaciones coherentes, la niña que se decía mi hija, no apartaba la mirada de mí al tiempo que  sonreía y entonaba cánticos que revelaban penas, dolor y desamor. El monótono estribillo coreaba “Nunca me llevaron de la mano, nunca me llevaron de la mano…”

Casi sin darme cuenta, llegamos a la burbuja en la que habito, mi santuario, ese que me otorga la soledad necesaria para fabricar mundos. Le dije que se pusiera cómoda más ella se rehusó a soltar mi mano. Así, con su manito aferrada a la mía, ocupé mi sillón-santuario y empecé a fabricar mis mundos con la niña sentada sobre mis rodillas. Me resultaba extraño ya que jamás permití que profanaran esos momentos en que mi mente se desliga de mi estado de conciencia, imperiosa necesidad para crear… pero allí estaba la pequeña. Su presencia era natural, como si siempre hubiera participado de la construcción de mis fantasías. Pasé horas concentrado en mi tarea hasta que sentí hambre, ella también, entonces comimos unos bocadillos que yo mismo preparé y mi niña degustó con avidez. Estábamos cansados, nuestros cuerpos invitaban al reposo; nos acostamos uno al lado del otro y dormimos. No me soltó ni un instante. La tibieza de su manito en la mía, nos sumió en un profundo y delicioso sueño… siempre sin soltar nuestras manos.

Recogidos en ese estado de ensueño, nos internamos en un territorio tenebroso. Era obvia su peligrosidad ya que a la entrada un letrero anunciaba “Esta es LA OTRA CARA, refugio de ermitaños, transgresores, insatisfechos, abusadores y patrañeros”.

La advertencia de aquel cartel no detuvo nuestro andar; acaso porque estábamos convencidos que al estar tan fuertemente fusionados, nada malo podía sucedernos. Con recelo pero decididos, continuamos internándonos en ese presunto temible territorio. Eché una concienzuda ojeada a los alrededores y no vi otra cosa que ruinas y montículos de basura. Más, de pronto percibí movimientos, y de entre uno de esos montículos emergieron un grupo de seres con rostros de roedor y cuerpos de hiena dispuestos a atacarnos. Tomé a la niña y la aupé sobre mis hombros a la vez que extraje el alfanje que siempre llevaba al cinto…del miedo nació el coraje… Con la niña posada sobre mi cerviz y cogida a mi cuello, arremetí contra aquellos seres zoomorfos. Mi filoso alfanje iba cercenando miembros y cabezas; la lucha era desigual en número pero esa persistente necesidad de protegerla, guiaba la trayectoria del filo de mi arma y no erraba tajo ni estocada. Me resulta imposible calcular cuánto duró la lid. Cuando caí de rodillas, extenuado y jadeante, la niña y yo estábamos empapados con la sangre verde de aquellos entes que ahora no eran más que un repulsivo picadillo sanguinolento, producto de la acción de mi incisiva arma. Al bajarla de mis hombros me llevé una gran sorpresa, la niña ya no era una niña, era una mujer en todos sus sentidos aunque conservaba el rostro  infantil. Se paró frente a mí y me dijo a modo de sentencia:

-De ahora en adelante yo te cuidaré y haré de ti el león Rey que mereces ser- Luego me ayudó a levantarme pues por mis propios medios me resultaba dificultoso, aún no recuperaba las fuerzas para hacerlo.

Inexplicablemente, decenas de plumas blancas cubrían el campo de batalla.

Retomamos nuestro andar, tomados de la mano. La noche sentó presencia envolviéndolo todo en una atmósfera de tierna y a la vez, seductora complicidad. Fue entonces, que ella pronunció:

-De aquí hasta mis últimos días, iré donde tú vayas. Serás mi padre, mi marido, mi amigo, mi cómplice, mi hijo. Serás mi todo por siempre. Lo juro por Dios.

“¿Cuánto duran los días de un ángel?”

Sonreíamos todo el tiempo; nos alimentábamos con alguno que otro mendrugo de pan, y nos prodigábamos mucho amor, mientras planeábamos la construcción de mundos, con el único material que teníamos a mano… nuestra imaginación. Con ella fabricamos un corcel blanco de largas patas, y alas muy grandes. Con él hacíamos largos vagabundeos surcando los cielos de los caseríos. Ella iba a las riendas y yo detrás hablándole de la penuria de la gente al acarrear materiales como piedras, ladrillos, madera, etc. etc. pero que yo les enseñaría como hacer casas, ciudades y torres con papel, humo… o sólo con palabras. Todo era felicidad, el mundo no importaba, nosotros éramos el eje del universo. Mas al cabo de un tiempo, ella me dijo:

-Debo volver a mi banquito de la plazuela, es preciso que lo haga pero algún día regresaré por ti- Al escucharla, mis ojos se humedecieron…¿Y  si no volviera nunca más, qué será de mí?

Cuando desperté, ella no estaba más.

Día a día hallaba pegados al espejo con cinta adhesiva papelitos con escritos que me hablaban de un  amor sublime y promesas de sueños que cumpliríamos cuando ella reapareciera para irrumpir en mi tediosa vida, todos con el mismo epilogo a modo de rúbrica: “Tu destino… tu niña”

Durante muchos meses, los papelitos pegados al espejo continuaron apareciendo, siempre con el mismo talante pero de a poco los mensajes empezaron a escasear y hacerse cada vez más distantes.

Sucedió una mañana. Iba a afeitarme cuando hallé una de las notitas, y grabada en ella: “Perdóname por abandonarte, pero debo aguardar una señal…la señal que me revelará el SUPREMO más sólo yo debo descifrarla y para eso debo tomar distancia de tu mundo…”

En cinco centurias jamás había conocido la felicidad… y ahora que la supuse mía, que abrigué esperanzas, que me inventé una vida sin brujas ni escobas, ella, mi Niña felicidad, me daba un portazo en las narices.

 De un golpe de puño destrocé el maldito espejo, escogí cuidadosamente uno de los trozos más filosos y con habilidad de cirujano abrí mi pecho. Introduje mi mano temblorosa en el hueco, justo en el centro de mi arrojo y me arranqué el corazón; él hambriento de amor aún latía en mi puño cuando lo arrojé al excusado. Desangrándome caí de rodillas. Mientras jalaba la llave del paso de agua pensé: “Tenía una cita con mi destino… ¿Soledad es el nombre de mi destino?”. Caí de bruces al piso, todo se tornó negro, muy negro… sentí que me deslizaba en medio de esa lobreguez. Lo último que pensé fue “¿Por qué la vida me hizo esta broma…?” ¡Claro! Debería reírme pero se vería ridículo hacerlo mientras mi existencia se va consumiendo con cada gota roja que riega el piso… estoy muriendo.

¡OH!…una luz celeste al final del túnel… ¿Y si no es mi momento? ¿Y si no me está permitido atravesarlo? ¿Sucumbiré en la eterna penumbra del purgatorio por no haber sabido esperar la señal?

No importa, ya estoy en camino…no puedo ni debo retroceder…

Continúa...